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DOI: https://doi.org/10.18002/dalcyl/v0i28

FRANCISCO DE VITORIA

Nombre u obra homónima: Francisco de Vitoria

Lugar de nacimiento: Burgos

Otros nombres: Francisco de Vitoria

Geografia vital: Burgos; París (Francia); Valladolid; Salamanca

Año de nacimiento: 1483

Año de fallecimiento: 1546

Lengua de escritura: español - latín -

Género literario: a:3:{i:0;s:15:"Correspondencia";i:1;s:20:"Literatura epistolar";i:2;s:20:"Literatura religiosa";}

Movimiento literario: a:1:{i:0;s:12:"Renacimiento";}

Relaciones literarias y personales: Pedro Crockaert; Juan Fenario; Domingo de Soto; Melchor Cano; Bartolomé de Medina; Mancio de Corpus Christi; Domingo Báñez

Temática: a:3:{i:0;s:18:"Doctrina religiosa";i:1;s:11:"Filosófica";i:2;s:14:"Moral y ética";}

Investigadores responsables: Martín Gómez, María -

Por María Martín Gómez

 

Biografía

Francisco de Vitoria nace en 1483, en la ciudad de Burgos, en el seno de una familia acomodada. Si bien, durante mucho tiempo, la fecha y el lugar de su nacimiento originaron diversas opiniones y polémicas entre sus principales biógrafos (Luis G. Alonso Getino, Beltrán de Heredia, Teófilo Urdanoz), hoy damos por buena esta información de su origen en la ciudad castellana, gracias en buena medida a las investigaciones llevadas a cabo por Ramón Hernández, que se basan, sobre todo, en un documento histórico encontrado por él mismo en el Convento de San Pablo (Hernández, 1990).

Durante su infancia, Vitoria recibe una educación esmerada y en el año 1505 ingresa en el convento dominico de San Pablo en Burgos. Todo parece indicar que Vitoria sobresale pronto por sus dotes académicas e intelectuales y en 1508 es animado por sus superiores a que prosiga sus estudios en la Universidad de París.

La orden de los dominicos estaba estrechamente conectada con el país vecino. En París, por ejemplo, poseía un importante colegio, el colegio de Santiago, donde habían impartido clases maestros tan importantes como San Alberto Magno o Santo Tomás de Aquino. Según apunta Ricardo García Villoslada (García, 1935 y 1938), en la capital francesa Francisco de Vitoria se formará en el nominalismo, de la mano del valenciano Juan de Celaya, y profundizará en la ciencia teológica gracias al magisterio de Pedro Crockaert o Juan Fenario.

Asimismo, en París, el joven Vitoria conocerá el humanismo renacentista y se ilusionará con los primeros escritos de Erasmo de Rotterdam. Después, terminados sus estudios, a Vitoria se le encarga explicar teología y es allí mismo, en la capital francesa, donde escribe y publica sus primeras obras: el prólogo a la Secunda Secundae de Santo Tomás preparada por Pedro Crockaert; la edición de los Sermones dominicales de Pedro de Covarrubias; el prólogo a la Suma moral de San Antonino de Florencia y el prólogo al Dictionarium seu Repertorium morale de Pedro Bersuire.

Habiendo obtenido los grados de licenciado y doctor en Teología en 1522, Francisco de Vitoria regresa a España para compartir todo lo aprendido en París. Su primer destino será Valladolid, concretamente el colegio de los dominicos de San Gregorio.

Durante su primer año como profesor en Valladolid -curso académico 1523-1524-, Vitoria asume e imita el método de enseñanza parisino, haciendo uso de la Suma Teológica de Santo Tomás. Según Vicente Beltrán de Heredia (1927), Vitoria explicó en Valladolid la primera parte y la prima secundae de la obra tomista, aunque no se conservan estas lecciones.

Una vez más, Vitoria debió destacar por su carisma y su oratoria, pues cuando en 1526 queda vacante la Cátedra de Prima de Teología de la Universidad de Salamanca, por fallecimiento del dominico Pedro de León, sus superiores le eligen a él como candidato para presentarse a la oposición. Dos fueron los aspirantes que firmaron los ejercicios: el portugués Pedro Margallo y Francisco de Vitoria (Beltrán de Heredia, 1939: 35). Francisco de Vitoria gana la oposición y a partir de 1526 se convierte en catedrático de la Universidad de Salamanca. Por este motivo, este año de 1526, suele ser la fecha que normalmente se adopta como punto de arranque de la llamada Escuela de Salamanca (Belda Plans, 2000 y Barrientos García, 2011). No en vano, fue a partir del inicio de su magisterio cuando diversos pensadores y compañeros universitarios se reúnen al abrigo de las enseñanzas del nuevo catedrático y bajo su magisterio conforman una escuela de pensamiento que ejercerá una gran influencia en el desarrollo de la moral económica, el derecho internacional o la fundamentación de los derechos humanos.

Como profesor de la Universidad de Salamanca, Francisco de Vitoria participará en diversos claustros, en la renovación de los estatutos de la Universidad y tendrá que encargarse de algunos asuntos administrativos. Uno de los más relevantes tiene lugar en 1527, cuando Francisco de Vitoria, junto a otros profesores de la Universidad de Salamanca y también de la Universidad de Alcalá, es requerido para viajar a Valladolid y valorar la doctrina de Erasmo de Rotterdam. En estas juntas de teólogos, Francisco de Vitoria considera a Erasmo como un «varón católico» que en ocasiones da pie a malas interpretaciones por lo que resulta conveniente matizar y corregir algunos de los escritos del humanista holandés (Martín Gómez, 2017).

Portada de las Relectiones theologicae

Portada de las Relectiones theologicae, tomado de la BNE

Por lo demás, durante su tiempo de docencia como catedrático de Prima, Francisco de Vitoria combinará sus lecciones académicas, basadas en la Suma Teológica de Santo Tomás, con la obligación que tenían los catedráticos de impartir las famosas relecciones -una serie de conferencias públicas que pronunciaban los catedráticos ante toda la Universidad-. En sus clases Vitoria hará uso del dictado, que en aquel momento se consideraba un recurso pedagógico innovador, muy demando por los estudiantes que de este modo podían seguir mejor las lecturas de los maestros. Por el contrario, en sus relecciones, Francisco de Vitoria adopta un tono más divulgativo, eligiendo siempre temas candentes que importaban a toda la sociedad. Son buen ejemplo de lo que decimos sus relecciones Sobre los Indios -a propósito de la Conquista de América- o Sobre el matrimonio -donde el dominico se posiciona contra la exigencia de divorcio que reclamaba Enrique VIII de Inglaterra-.

Mas la salud de Vitoria comienza a deteriorarse y durante algunos cursos tiene que ser sustituido. Sus problemas de artritis -esto es, la gota- se van agravando y pasa largas temporadas postrado en la cama. El editor de sus Relecciones teológicas recoge el testimonio de algunos historiadores de la época en el que se da cuenta del aprecio que los alumnos y discípulos tenían hacia el maestro: «cuando ya estaba de todo punto impedido» iban a buscarle al convento para llevarle en una silla hasta la tarima de su aula. (Urdanoz, 1960: 64).

De este modo, hacia el final de su vida, en 1545, aunque el Príncipe Felipe II y el propio emperador Carlos V le escriben para que acuda al Concilio de Trento y así defender los intereses de la Corona española y aun de la Iglesia católica, Vitoria se ve obligado a declinar la invitación, pues su grave enfermedad se lo impide. Morirá un año más tarde, el 12 de agosto de 1546, en el convento de los dominicos de San Esteban de Salamanca.

 

Producción literaria

Scholia magistri Francisci a Vitoria

Scholia magistri Francisci a Vitoria, tomado de la BNE

Francisco de Vitoria no tuvo gran interés en la difusión escrita de sus ideas. A lo largo de su vida, publicó muy pocas obras y cuando lo hizo no fueron sus mejores escritos. El hecho de que hoy conservemos sus lecturas académicas y relecciones universitarias es debido, sobre todo, a la labor compendiadora de los estudiantes y sus discípulos. Ellos recogieron con esmero las enseñanzas del maestro y vieron pronto la conveniencia de divulgar su pensamiento -estos alumnos van a conformar la denominada Escuela de Salamanca-.

En cualquier caso, pese a las escasas publicaciones originales del autor, la obra de Francisco de Vitoria generó un interés inmediato en todo el mundo, entre otras cosas, por tratar temas y problemas de gran actualidad. Por consiguiente, no es de extrañar que en 1548, tras la muerte de Vitoria, la Universidad de Salamanca, en colaboración con los dominicos del convento de San Esteban, intentara ordenar los manuscritos póstumos del Padre Vitoria con el fin de publicar su obra. Sin embargo, la comisión encargada no cumplió con la tarea y hoy tampoco estamos en mejor posición. Llama la atención que un autor tan relevante como Francisco de Vitoria no tenga todavía una edición crítica de sus obras completas.

No obstante, se han realizado algunos trabajos en esta dirección que, naturalmente, facilitarían la tarea. Así, en el año 2014, los investigadores Jean Paul Coujou y María Idoya Zorroza publicaron una Bibliografía vitoriana donde recogían todas las fuentes y ediciones de la obra del maestro dominico. Tal y como procedió Teófilo Urdanoz en la “Introducción” a las Relecciones Teológicas, estos autores precitados siguen el criterio de dividir la obra de Vitoria en diversos apartados y por nuestra parte vamos a hacer uso de una clasificación similar, distinguiendo entre sus lecturas académicas, las relecciones, los prólogos, las cartas y otros escritos (ver también Castilla, 1992: 343-347).

 

1. Lecturas académicas:

  • Cursos 1523-26 ¾en el Colegio de San Gregorio de Valladolid¾: comenta y explica la Suma Teológicade Santo Tomás, partes: I y I-II.
  • Cursos 1526-29 ¾en la Universidad de Salamanca¾: comentario a la Suma, II-II.
  • Cursos 1529-31: comenta y explica el libro IV de las Sentencias.
  • Cursos 1531-33: comentario a la Suma, I.
  • Curso 1533-34: comentario a la Suma, I-II.
  • Cursos 1534-37: comentario a la Suma, II-II.
  • Curso 1537-38: comentario a la Suma, III.
  • Curso 1538-39: comenta y explica el libro IV de las Sentencias.
  • Curso 1539-40: comentario a la Suma, I.

A partir del año 1540, la salud de Vitoria se resiente y la mayoría de las lecturas son impartidas por sustitutos. En cualquier caso, en el curso 1540-41 se explicó la primera parte de la Suma, en 1541-42 la Prima secundae, entre 1542 y 1544 la Secunda secundae y en los cursos 1544-46 la tercera parte.

 

2. Relecciones:

Aunque en los años de catedrático Francisco de Vitoria estaba obligado a leer más relecciones, tenemos noticias de las siguientes:

  • De silenti obligatione, curso 1526-27, impartida en Navidad de 1527. Dudosa.
  • De potestate civili, curso 1527-28, impartida en Navidad de 1528.
  • De homicidio, curso 1528-29, impartida el 11 de junio de 1530.
  • De matrimonio, curso 1529-30, impartida en enero de 1531.
  • De potestate Ecclesiae prior, curso 1530-32, impartida en 1532.
  • De potestate Ecclesiae posterior, curso 1531-32, impartida entre mayo y junio de 1533.
  • De potestate Papae et Concilii, curso 1532-33, impartida entre abril y junio de 1534.
  • De augmento charitatis, curso 1533-34, impartida el 11 de abril de 1535.
  • De eo ad quod tenetur veniens ad usum rationis, curso 1534-35, impartida en junio de 1535.
  • De simonia, curso 1535-36, impartida entre mayo y junio de 1536.
  • De temperantia, curso 1536-37, impartida entre 1537 y 1538.
  • De indis, curso 1537-38, impartida en enero de 1539.
  • De iure belli, curso 1538-39, impartida en junio de 1539.
  • De magia, curso 1539-40, impartida en 1540.
  • De magia posterior, curso 1540-41, impartida en 1543. Dudosa.

 

3. Prólogos y revisiones:

Son las primeras obras que publicó Francisco de Vitoria y pertenecen a su etapa en la Universidad de París.

  • “Prólogo” a la Secunda secundae de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino preparada por Pedro Crockaert. París, 1512.
  • Revisión de los Sermones dominicales de Pedro de Covarrubias. París, 1520.
  • “Prólogo” a la Suma moral de San Antonino de Florencia. París, 1521.
  • “Prólogo” al Dictionarium seu Repertorium morale de Pedro Bersuire. París, 1521-22.

 

4. Cartas

  • Al doctor Luis González. 1535 ó 1536.
  • A don Pedro Fernández de Velasco, condestable de Castilla. 1536 ó 1537.
  • Al príncipe Felipe sobre la invitación para ir al Concilio de Trento. 1545.
  • Al P. Miguel de Arcos, O. P., sobre el testamento del conde de Ureña. 27 de agosto de 1545.
  • Al P. Miguel de Arcos, O. P., sobre las Indias. 8 de noviembre de 1545.
  • Al P. Bernardino de Vique, O. P. 18 de marzo de 1546.
  • Al P. Miguel de Arcos, O. P., sobre la licitud del encarecimiento del trigo en tiempo de necesidad. 28 de abril de 1546.
  • Carta Sobre la composición. Sin fecha.

 

5. Otros escritos

  • Un parecer sobre venta y arriendo de los officios. Salamanca, 1552.
  • Parecer sobre algunos puntos doctrinales de Erasmo de Rotterdam. Participación en las Juntas de Teólogos de Valladolid de 1527.
  • Parecer de los teólogos de la Universidad de Salamanca sobre el bautismo de los indios. 1541.
  • De pluritate beneficiorum. Sin fecha.
  • An beneficia ecclesiastica uniantur licite monasteriis. Sin fecha.
  • De los que se retraen por delitos a las Iglesias. Sin fecha.
  • Sobre una instrucción del P. Diego de Vitoria en razón de las mercadurías que se venden al fiado. Sin fecha.
  • Disensiones sobre ciertos tratros de mercaderes. Sin fecha.
  • Preceptos de que se debe ayudar un buen predicador. Sin fecha.

 

Por lo demás, dentro de la producción literaria de Francisco de Vitoria es importante destacar sus relaciones literarias y personales: amistades, maestros, discípulos… En este sentido, su periodo parisino es determinante para su obra escrita. La influencia que ejercen en él doctores como Pedro Crockaert o Juan Fenario fue decisiva para animarle a publicar sus primeros textos. Después, en su etapa salmantina, Francisco de Vitoria se relacionará especialmente con sus compañeros del claustro universitario y con sus hermanos de hábito. Junto alguno de ellos formará la denominada Escuela de Salamanca que tiene como miembros más destacados a Domingo de Soto, Melchor Cano, Bartolomé de Medina, Mancio de Corpus Christi, Domingo Báñez, etc. Todos ellos se encargarán de renovar la tradición teológica escolástica española aportando elementos del humanismo renacentista y recuperando lo mejor de la doctrina tomista.

 

Tradición textual

En la actualidad son muchos los investigadores que han catalogado y estudiado los manuscritos conservados de Francisco de Vitoria. Desde los pioneros Luis G. Alonso Getino (1910, 1911, 1912, 1913, 1930), Beltrán de Heredia (1930, 1931, 1943, 1966, 1970) o Friedrich Stegmüller (1930, 1931, 1935), hasta Rubén C. González (1946, 1947), Augusto Sarmiento (1980, 1983, 1985) o Simona Langella (2007, 2012). Paul Coujou y María Idoya Zorroza (2014: 35-40) elaboran -en su Bibliografía vitoriana- una clasificación de todos los manuscritos conocidos detallando su localización. Remitimos al lector a estos estudios para que pueda conocer de primera mano dónde se conservan los escritos originales de nuestro autor.

 

Recepción crítica

Resulta imposible, en una sola entrada, recoger toda la recepción crítica que ha recibido la obra de Francisco de Vitoria a lo largo de la historia. Como ya se ha dicho, sus reflexiones generaron una atracción inmediata y general entre sus propios contemporáneos. Sus estudiantes en Salamanca, los evangelizadores que partían a América y los intelectuales europeos del siglo XVI se interesaron pronto por lo que se enseñaba en una Universidad tan importante como la de Salamanca. Por eso, ya en el siglo XVI, se editan sus relecciones -en Lyon en 1557 y en Salamanca en 1565- y se divulga su pensamiento.

Este interés se mantiene en los siglos XVII y XVIII. En estos siglos, asistimos a un auge del pensamiento en el ámbito jurídico y son varios los jurisconsultos que leen a Vitoria con el objeto de desarrollar nociones como la del derecho internacional -tómese como ejemplo los textos de Hugo Grocio o Bodin-. A su vez, se editan obras de otros miembros destacados de la Escuela de Salamanca, como Domingo de Soto o Melchor Cano, que no hacen sino acrecentar la fama de este grupo de pensadores.

Se ha dicho que durante el siglo XVIII la Ilustración «asestó un duro golpe al tomismo como método teológico de primer orden» (Pena, 2015: 115), pero fue precisamente este ataque el que provocó que algunos historiadores quisieran rescatar lo mejor de la tradición escolástica para probar su vigencia. Además, con la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII, los dominicos retoman una parte del plano teológico español y de la educación religiosa.

Edición de Relecciones de indios y del derecho de la guerra por el Marqués de Olivart

Edición de Relecciones de indios y del derecho de la guerra por el Marqués de Olivart, tomado de la BNE

Después, en los siglos XIX y XX, se vive un momento de recuperación de la Escuela de Salamanca y de Francisco de Vitoria. Ya sea por intereses políticos o por desquites históricos, lo cierto es que es esta época cuando se realizan las ediciones críticas más destacadas y los estudios monográficos más solventes. Se constituye asimismo la etiqueta histórica de La Escuela de Salamanca y se entiende que el fundador de esta Escuela fue el dominico Francisco de Vitoria.

En la actualidad, el pensamiento de Francisco de Vitoria sigue dando pie a múltiples investigaciones desde ámbitos tan diferentes como la teología, la filosofía, el derecho o la economía. Su obra se enlaza también con temas tan fundamentales como los derechos humanos, la defensa de los vulnerables, la moral económica, los regímenes imperialistas, la posibilidad de intervenir en conflictos armados y la delimitación de lo que pueda considerarse una guerra justa. En paralelo, se analiza críticamente la concepción de Escuela de Salamanca y hay quien pone en duda el papel destacado de Francisco de Vitoria como único fundador. Sea como fuere, Francisco de Vitoria sigue siendo una personalidad que ‘da que pensar’, ofreciendo una obra viva a la espera de que otros lectores aporten sus propias interpretaciones.

 

Bibliografía citada

Barrientos García, José, Repertorio de moral económica (1526-1670): La Escuela de Salamanca y su proyección, Pamplona, Eunsa, 2011.

Belda Plans, Juan, La Escuela de Salamanca y la renovación de la teología en el siglo XVI, Madrid, BAC, 2000.

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Beltrán de Heredia, Vicente, Cartulario de la Universidad de Salamanca (1218-1600), Salamanca, Universidad de Salamanca, 1970-1973, 6 vols.

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Getino, Luis G. Alonso, «El Maestro Fray Francisco de Vitoria», Ciencia tomista, nº 1, 1910, pp. 1-27; nº 2, 1911, pp. 19-34, 173-191 y 358-367; nº 3, 1911, pp. 181-206 y 361-378; nº 4, 1912, pp. 3-18 y 185-196; nº 6, 1913, pp. 1-33.

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Responsable: Martín Gómez, María.
María Martín Gómez es profesora de filosofía española e iberoamericana en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Salamanca. Tiene la suerte de impartir la única asignatura dedicada exclusivamente a la Escuela de Salamanca y a Francisco de Vitoria: “La Escuela de Salamanca: el nacimiento del derecho internacional”. Su último libro sobre estos temas lleva por título La Escuela de Salamanca, Fray Luis de León y el problema de la interpretación (Pamplona, Eunsa, 2017).

Revisión: Grupo de investigación LETRA.

Cómo citar y DOI del artículo: 
Martín Gómez, María, «Francisco de Vitoria», Diccionario de autores literarios de Castilla y León (en línea), dir. y ed. María Luzdivina Cuesta Torre, coord. Grupo de investigación LETRA, León, Universidad de León, 2020. [En línea] < http://letra.unileon.es/ > [fecha de consulta]. DOI:  https://doi.org/10.18002/dalcyl/v0i28

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