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DOI: https://doi.org/10.18002/dalcyl/v0i21

GASPAR NÚÑEZ DE ARCE

Nombre u obra homónima: Núñez de Arce, Gaspar

Lugar de nacimiento: Valladolid

Otros nombres: Gaspar Núñez de Arce

Geografia vital: Valladolid; Madrid; Marruecos; Cáceres; San Gervasio de Cassolas (Barcelona); Barcelona

Año de nacimiento: 1832

Año de fallecimiento: 1903

Lengua de escritura: español -

Género literario: a:6:{i:0;s:20:"Artículos de prensa";i:1;s:8:"Crónica";i:2;s:15:"Narrativa breve";i:3;s:15:"Poesía lírica";i:4;s:14:"Teatro extenso";i:5;s:8:"Tragedia";}

Movimiento literario: a:1:{i:0;s:8:"Realismo";}

Relaciones literarias y personales:

Temática: a:4:{i:0;s:6:"Guerra";i:1;s:10:"Histórica";i:2;s:9:"Política";i:3;s:20:"Reflexión literaria";}

Investigadores responsables: Conde Guerri, María José -

Por María José Conde Guerri

Biografía

Retrato de Gaspar Núñez de Arce

Retrato de Gaspar Núñez de Arce por Bartolomé Maura Montaner, tomado de la BNE (Signatura: IH/6530/3)

Los datos del nacimiento de Gaspar Núñez de Arce siempre han constituido una pequeña incógnita, acrecentada en cierto modo por el propio escritor. Él aporta la fecha del 4 de septiembre de 1834 en Valladolid, si bien manifestaba dudas sobre tal exactitud a su amigo más próximo, José del Castillo y Soriano (1907: 28). Investigaciones posteriores efectuadas por Alonso Cortés (1916) y Romo Arregui(1947) dan la fecha del 4 de agosto de 1832. De tal modo, su nombre auténtico sería Gaspar Yáñez de Arce, hijo ilegítimo reconocido legalmente dos años más tarde de su nacimiento. Los primeros años de la familia transcurrieron con extrema pobreza en la calle Cárcaba, número 13, de Valladolid. Situación complicada, además, por una dolencia física del futuro escritor; se trataría de una escoliosis vertebral provocada por un accidente doméstico que condicionaría su salud para siempre, determinando un carácter melancólico a juicio de Emilia Pardo Bazán.

Tratando de solventar su precariedad económica, la familia se traslada en 1839 a Toledo, donde el padre trabaja en la oficina de Correos. En Toledo, el joven Gaspar es un gran estudiante que se instruye en la Biblioteca de la Catedral bajo la tutela de Fernández de Loaysa, debuta con éxito en el teatro y es nombrado hijo adoptivo de la ciudad. Ilusionado con este panorama de progreso, su padre intenta que a los 17 años entre en el seminario, pero el proyecto se frustra porque el escritor se escapa a Madrid, adonde llega con dieciocho años y «sin más capital que tres pesetas y seis cuartos» (Castillo y Soriano, 1907: 88). En Madrid subsiste en una humilde pensión de la Cava Baja y conoce a su admirado poeta Quintana y al periodista Eulogio Florentino Sanz, quien le ayudará a entrar como redactor en el periódico liberal El Observador en 1850. Simultáneamente, Núñez de Arce crea, dirige y redacta su propio periódico, El Bachiller Honduras, con una duración de cinco números durante los meses de agosto y septiembre de 1850. Cuando El Observador cierra en 1853, el autor entra en el diario La Iberia, órgano de expresión del partido progresista -fundado por el vallisoletano Pedro Calvo Asensio en junio de 1854-. En ese mismo año Núñez de Arce es apresado a causa de sus artículos de línea progresista en la cárcel del Saladero, de donde lo sacó la Vicalvarada.

Es una época de inicios literarios donde el escritor compagina artículos periodísticos con poemas y breves relatos que publica en La Iberia y en los principales diarios del país como La Nación, La España, El Museo Universal o La Época. No obstante, su gran despegue literario ocurre en 1859 cuando La Iberia lo escoge para una de las misiones más codiciadas por los periodistas del momento: ser cronista de la Campaña de África, que enfrentaba a España con el sultanato de Marruecos. Sus artículos aparecerán puntualmente durante 1859 y 1860 hasta que la víspera de la batalla de Wad-Ras renuncia a su puesto en el periódico por disensiones ideológicas. Frente a la opinión oficial de La Iberia, Núñez de Arce afirma que está a favor de la paz y no desea influir en sus lectores, abandonando consecuentemente el cargo de corresponsal. La ruptura con el citado periódico va unida a su separación de los progresistas y a su ingreso en el partido La Unión Liberal, liderado por el general O´Donnell, con quien había entablado una buena amistad a raíz de su encuentro en la batalla de los Castillejos en 1860.

Finalizada su intervención en la campaña de África, el 8 de febrero de 1861 contrae matrimonio con doña Isidora Franco y Jimeno, de cuya unión no habrá descendencia, lo que facilitó la atención económica que el autor siempre prestaría a sus cuatro hermanos y a su madre viuda.

La trayectoria laboral de Núñez de Arce sigue ligada al periodismo. De 1860 a 1863 es redactor de El Constitucional, de 1863 a 1873 de La Política, en 1866 trabaja en El Contribuyente y de 1877 a 1880 en Los Debates. Aunque con el paso del tiempo -y con sus crecientes actividades políticas- disminuyeron sus colaboraciones en la prensa, estas seguirán hasta muy poco antes de su muerte en los principales periódicos de España e Hispanoamérica, tales como La Ilustración Española y Americana, El Imparcial, El Liberal, El Globo, El Diario de Barcelona, El Diario de la Marina de la Habana o La Prensa de Buenos Aires (Pascual Pérez, 2016).

Pero como ya hemos avanzado, poco a poco el periodismo va ocupando un segundo plano frente a sus dos grandes pasiones: la literatura y la política. Resulta muy acertada la definición de Romo Arregui (1947) cuando califica al autor como «un hombre ganado y absorbido por la política e impulsado por la poesía», ya que desde 1862 su vida transcurrirá entre grandes triunfos literarios (la publicación del poemario Gritos del combate en 1875 o sus destacados éxitos teatrales en las décadas sesenta y setenta), además de una ascendente trayectoria política, siendo nombrado diputado de las Cortes por Valladolid en 1865 y gobernador de Logroño en 1866.

De todas maneras, el suyo no fue un camino exento de dificultades. En 1865, Narváez, conservador radical bajo el mandato de Isabel II, le destierra y encarcela en Cáceres por los continuos escritos de protesta de Núñez de Arce contra el gobierno. Un periodo de exilio bien aprovechado artísticamente, pues en Cáceres se alojará en casa de su amigo Antonio Hurtado, con quien escribirá tres obras teatrales. Una vez cumplido su destierro, vuelve a Madrid en 1866, pero sus problemas de salud le aconsejan retirarse junto a su mujer a San Gervasio de Cassolas, en la provincia de Barcelona. Estando aún en Barcelona, estalla en 1868 la Revolución de Septiembre, en la que participó como secretario de la Junta Revolucionaria de Barcelona, siendo nombrado gobernador de Barcelona el 30 de septiembre de ese año. Un cargo que sólo ostentó dos meses, dado que el gobierno provisional le pidió que acudiera a Madrid. Una vez en la capital, es el encargado de redactar el Manifiesto a la Nación, publicado en la Gaceta el 26 de octubre de 1868 (Castillo y Soriano, 1907: 66-67). Desde entonces fue el redactor y corrector de estilo de los distintos documentos de su partido.

Portada de Madrid Cómico

Portada de Madrid Cómico (28 de junio de 1885), tomado de la Hemeroteca Digital de la BNE

En 1871, una vez disuelta La Unión Liberal, se afilió al partido Liberal Progresista de Sagasta, al cual perteneció hasta su muerte. Cuando a finales de 1875 su partido aceptó la restauración del régimen monárquico, a Núñez de Arce se le atribuye la fórmula con la que los sagastinos manifestaron su adhesión a Alfonso XII. Entre los cargos políticos administrativos ostentados desde entonces destacan su función como consejero de Estado (1871 a 1874), secretario general de la presidencia (1879), ministro de Ultramar, Interior y Educación (1883), senador vitalicio a partir de 1886 y gobernador del Banco Hipotecario en 1887. El 8 de enero de 1874 ocupó el sillón ‘T’ de la Real Academia Española y su discurso de ingreso el 21 de mayo de 1876 versó en torno a «Las causas que motivaron la precipitada decadencia y total ruina de la literatura nacional bajo los últimos reinados de la Casa de Austria», siendo contestado por Juan Valera. Asimismo, fue nombrado presidente del Ateneo en 1886 y presidente de la Asociación de Escritores de 1882 a 1903.

A partir de 1890, Núñez de Arce se retiró paulatinamente de la vida pública por motivos de salud. Falleció por un cáncer de estómago el 9 de junio de 1903, siendo enterrado con todos los honores oficiales en el cementerio de San Justo, en el Panteón de Hombres Ilustres del siglo XIX, sarcófago número cuatro. La muerte de Núñez de Arce provocó una auténtica conmoción nacional que fue recogida en los principales periódicos españoles e internacionales.

 

Producción literaria

La obra literaria de Gaspar Núñez de Arce se sitúa en el intervalo cronológico que va de 1849 a 1900; es decir, pertenece a la transición del Romanticismo al Realismo literario. Escribe en este periodo y asiste a la llegada del Modernismo en las artes. Su producción artística comprende los distintos géneros: poesía, teatro y narrativa.

Poesía

  • Primeros poemas (etapa anterior a Gritos del combate, 1875):

“A Toledo” (compuesto ca. 1849, según Gerardo Diego, 1919); “Italia” (publicado el 24 de octubre de 1854 en La Iberia); “Justicia de Dios” y “A mi madre” (publicados el 5 de abril de 1855 en La Iberia); “Cantazo a la situación” (publicado el 29 de junio de 1858 en La Iberia); “La caridad cristiana(publicado el 31 de marzo de 1861 en el nº 13 del año V de El Museo Universal); “El alma de Garibay” (publicado el 9 de febrero de 1862 en El Museo Universal).

  • Gritos del combate (1875). Cabe informar de que a partir de 1875, las ediciones de Gritos del combate fueron incorporando nuevos poemas progresivamente. Se reproduce el orden de los poemas tal y como aparecieron en el libro:

“Prefacio” (9 de marzo de 1875); “Introducción” (11 de diciembre de 1874); “A Quintana” (12 de marzo de 1855); “La guerra” (diciembre de 1857); “Recuerdos” (1862); “El reo de la muerte” (julio de 1861); “Fotografías” (30 de abril de 1862); “Crepúsculo” (1863); “Treinta años” (4 de agosto de 1864); “A España” (6 de enero de 1866); “La duda” (con la dedicatoria: «A mi querido amigo el distinguido poeta don Antonio Hurtado. San Gervasio de Cassolas, Barcelona», 20 de abril de 1868); “¡Amor!” (1872); “Estrofas” (25 de abril de 1870); “Miserere” (25 de junio de 1873); “¡Excelsior!” (1872); “A Darwin” (1873); “Problema” (1873); “Velut umbra” (23 de mayo de 1873); “Prólogo” (leído por Manuel Catalina en la inauguración del teatro de Apolo, noviembre de 1873); “¡Pobre loca!” (17 de noviembre de 1873); “A la muerte de don Antonio Ríos Rosas” (5 de noviembre de 1873); “¡Cartagena!” (10 de agosto de 1873); “A Emilio Castelar” (23 de diciembre de 1873); “Luz y vida” (1873); “Raimundo Lulio” (Canto primero-Profanación, Canto segundo-Insomnio, Canto tercero-La cita, con dedicatoria: «A un amigo de la infancia», 11 de febrero de 1875); “Tristezas” (30 de junio de 1874); “París” (18 de julio de 1873); “A la patria” (himno con motivo de la paz, 18 de marzo de 1876); “Elegía” (dedicatoria: «A la memoria del insigne historiador y poeta portugués Alejandro Herculano», diciembre de 1877); “Cuando de tus desórdenes testigo” (soneto, 1876); “La luz y las tinieblas” (5 de octubre de 1876); “Ante una pirámide de Egipto” (28 de diciembre de 1879); “A un traidor afortunado” (18…). “Cuando el ánimo ciego y decaído” (soneto, 14 de noviembre de 1879); “A mi musa (con motivo del terremoto de Andalucía, 1885); “Discurso sobre la poesía” (en prosa).

“En el crepúsculo vespertino”; “Miniatura”; “A un agitador”; “El único día del paraíso”; “Al dolor”; “Grandeza humana”; “La esfinge”; “Leyendo el Monólogo de Hamlet”.

  • Poesía narrativa:
Portada de Hernán el Lobo

Portada de Hernán el Lobo, tomada de la BNE (Signatura: VC/1651/14)

“La selva oscura” (redactado en décimas e inspirado en La Divina Comedia, constituye una alegoría sobre el objetivo de la vida, 1879); “La última lamentación de Lord Byron” (redactado en octavas reales, es un monólogo de Lord Byron reflexionando sobre diversos asuntos morales, 1879); “Idilio” (monólogo de un muchacho que cuenta la historia trágica de sus amores, 1879); “El vértigo” (redactado en décimas, leyenda moral descriptiva en torno a los remordimientos experimentados por un asesino señor feudal, 1879); “La visión de fray Martín” (monólogo de Martín Lutero que reflexiona sobre la duda y la angustia a través de visiones alegóricas, 1880); “La pesca” (trágica historia ambientada en un pueblo pesquero, 1884); “Maruja” (historia sentimental sobre la orfandad, 1886); “Hernán el Lobo” (historia de enfrentamiento maniqueo entre dos personajes representantes del Bien y del Mal que quedó inconclusa, 1881).

  • Miscelánea literaria: Cuentos, artículos, relaciones y versos:

Publicado en 1920 por Casa editorial Maucci en Barcelona, contiene «junto a algunos poemas y artículos, una narración breve que lleva por título “El primer mes de otoño”»; además, «este volumen recoge también tres cuentos» (Pascual Pérez, 2016: 246).

Narrativa

  • “Historia de mi vecino”. Publicado en El Museo Universal, 15 de junio de 1857. Temática: cuento moral sobre las relaciones interesadas.
  • “El gorro”. Publicado en El Museo Universal, 15 de septiembre de 1857. Temática: cuento sobre un amor correspondido relatado con tono humorístico.
  • “Cosas de la vida”. Publicado en El Museo Universal, 15 de marzo de 1859. Temática: cuadro de costumbres que plantea una temática de la infidelidad matrimonial.
  • “El torrente y el arroyo”. Publicado en La educación pintoresca, entrega nº 1, 1857. Temática: fábula de personificación del torrente y el arroyo.
  • “El que mal hace su mal quiere”. Publicado en La educación pintoresca, entrega nº 13, 1857. Temática: cuento por el castigo al mal comportamiento.
  • “Generosidad y buena fe”. Publicado en La educación pintoresca, entrega nº 31, 1858. Temática: cuento sobre la generosidad y la recompensa que se tiene al practicarla.
  • “Los únicos bienes que no se pierden”. Publicado en La educación pintoresca, entrega nº 39, 1858. Temática: importancia de la formación cultural.
  • “Aventuras de un muerto”. Publicado en La Ilustración Artística, los días 2, 9, 16, 23 de febrero, 1885. Temática: cuento fantástico sobre un joven poeta marcado por la duda de la fe.
  • “Sancho Gil”. Datado en 1878, «no apareció publicado en prensa y se conoce por aparecer en la Miscelánea literaria (1886), así como en la colección póstuma Cuentos fantásticos, de 1946»; asimismo, «llegó a ser publicado individualmente, por la editorial Viuda de Rodríguez Sierra en 1901 y en la editorial Revista Literaria en 1934» (Pascual Pérez, 2016: 263). Temática: novela fantástica de brujas y hechizos.

Artículos

Discursos

Traducciones

  • La sombra de César, traducción de la que en verso catalán escribió D. Víctor Balaguer, Madrid, Imprenta P. Domínguez Martínez, 1877.

Teatro

  • De autoría única:

Amor y orgullo: drama en verso. Estrenada en Toledo en 1851 y, aunque las referencias de la obra son escasas, se sabe que fue «bien recibida por la audiencia» (Pascual Pérez, 2016: 11). Temática: intrigas amorosas de corte romántico.

¿Quién es el autor?: comedia en un acto en verso. Estrenada el 24 de enero de 1859 en el Teatro del Príncipe de Madrid. Temática: los celos infundados y la importancia de los rumores en la sociedad contemporánea.

La cuenta del zapatero: comedia en un acto en verso. Estrenada el 27 de mayo de 1859 en el Teatro del Príncipe de Madrid. Temática: el matrimonio por conveniencia en la sociedad contemporánea y la denuncia del arribismo político

¡Como se empeñe un marido!: comedia en un acto en verso. Estrenada el 29 de octubre de 1860 en el Teatro del Príncipe de Madrid. Temática: la fidelidad y los celos matrimoniales en la sociedad contemporánea.

Deudas de la honra: drama en tres actos en verso. Estrenada el 17 de enero de 1863 en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Temática: la pérdida de la honra por parte de varios personajes pertenecientes a una familia de clase media de la sociedad contemporánea.

Ni tanto ni tan poco: comedia en tres actos en verso. Estrenada el 6 de febrero de 1865 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Temática: las relaciones matrimoniales y la necesaria igualdad entre los componentes de un matrimonio.

Quien debe, paga: comedia en tres actos en verso. Estrenada el 18 de octubre de 1867 en el Teatro del Príncipe de Madrid. Temática: enredos matrimoniales sobre la fidelidad conyugal.

Justicia providencial: drama en tres actos en verso. Estrenada el 24 de noviembre de 1868 en el Teatro Español de Madrid. Temática: un retrato de diversas facetas de la sociedad contemporánea como el adulterio, el progresismo económico o la relación entre religión y fe.

El haz de leña: drama en cinco actos en verso. Estrenado el 14 de noviembre de 1872 en el Teatro del Circo de Madrid. Temática: recreación histórica sobre la relación de Felipe II y su hijo don Carlos.

Portada de la zarzuela Entre el alcalde y el rey

Portada de la zarzuela Entre el alcalde y el rey, escrita por Núñez de Arce con música de Emilio Arrieta, tomada de la BNE (Signatura: T/24443)

Entre el Alcalde y el Rey: zarzuela en tres actos en verso, con música de Emilio Arrieta. Estrenada el 23 de diciembre de 1875 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Temática: ficticia aventura amorosa protagonizada por Felipe IV.

  • Escritas en colaboración con Antonio Hurtado:

El laurel de la Zubia: drama en un acto en verso. Estrenada el 4 de marzo de 1865 en el Teatro del Príncipe de Madrid. Temática: el honor mancillado de una dama ambientada en una época pretérita, llena de incidencias románticas.

Herir en la sombra: drama en tres actos en verso. Estrenada el 15 de marzo de 1866 en el Teatro del Circo de Madrid. Temática: recreación histórica sobre la Princesa de Éboli y Antonio Pérez con aventuras románticas.

La jota aragonesa: drama en tres actos en verso. Estrenada el 24 de diciembre de 1866 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Temática: historia de corte romántico en alabanza de las fiestas navideñas.

  • Otras piezas, solo citadas por Pascual Pérez (2016: 237-244), que nunca fueron estrenadas:

Diálogos: La desgracia y la ventura (publicado el 24 de enero de 1858 en La América); Los dos héroes (publicado el 6 de enero de 1861 en El Museo Universal); El alma de Garibay (publicado el 9 de febrero de 1862 en El Museo Universal); El rey y el lacayo (no consta en la prensa; Núñez de Arce la incluyó en su libro Miscelánea literaria de 1886).

Obras inconclusas: El corazón y la cabeza (comedia inconclusa en tres actos en prosa).

 

Tradición textual

La obra literaria de Gaspar Núñez de Arce ha llegado perfectamente conservada hasta nuestros días. Al tratarse de un autor muy popular en el siglo XIX, han proliferado las reediciones de su producción, muchas veces acompañadas de los oportunos estudios críticos. El último de los análisis efectuados sobre el escritor, llevado a cabo por Pascual Pérez (2016) en su tesis doctoral, ofrece un completo estado de la cuestión. Además, muchos de sus textos originales se guardan y pueden ser consultados en la Biblioteca Digital de Castilla y León y en la Diputación de Valladolid en la sección «Tesoros bibliográficos de la Biblioteca de Autores de la Provincia».

Tamaña atención hacia sus escritos complica en ocasiones la exacta recepción textual de los mismos, pues Núñez de Arce compilaba su obra en múltiples y sucesivas ediciones en diversas editoriales, lo que hace compleja no la datación cronológica de los textos, sino la distribución de éstos, dispersa a lo largo de las numerosísimas ediciones realizadas hasta hoy.

Su poesía es el género más analizado. La clasificación de los poemas anteriores a Gritos del combateocupa numerosos estudios -es el caso de los trabajos de Gerardo Diego (1919) y Josefina Romo Arregui(1947), entre otros-, poniendo especial dedicación al apartado de su poesía narrativa (Cossío, 1959). JorgeUrrutia (1983) señala como la edición más citada de Gritos del combate la recogida en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en 1999; también indica que la primera edición que vio la luz de Gritos del combate en Madrid, con todos los poemas que podemos consultar actualmente, pertenece a la imprenta de Ricardo Fé en 1891. Aquí se aportarían nueve poemas no citados en su primera edición que se encontrarían emplazados al final del libro, amén de reproducir el “Discurso sobre la poesía” leído en el Ateneo en 1887. De tal modo se complementaban el prefacio y los 29 poemas de los que constaba inicialmente el libro de 1875.

Otro rasgo añadido al esclarecimiento de la tradición textual radica en que Núñez de Arce solía publicar en los periódicos gran parte de la producción que luego editaba, distribuyendo luego esta de forma arbitraria. En este aspecto, la poesía narrativa y los relatos son los que han experimentado mayor dificultad a la hora de unas clasificaciones definitivas (Vallejo, 1984).

En cambio, su obra teatral fue recogida con prontitud con el texto definitivo ya fijado. Exceptuando su primera obra, Amor y orgullo, cuya mención aparece por vez primera en el libro de su biógrafo JulioRomano (1944).

 

Recepción socio-literaria

Homenaje a Núñez de Arce en La Iberia

Homenaje a Núñez de Arce en La Iberia (6 de enero de 1894), tomada de la Hemeroteca Digital de la BNE

Gaspar Núñez de Arce es un ejemplo de la fugacidad de la fama literaria y de la importancia que el entorno social y cultural de una época tiene en el desarrollo y aceptación de la trayectoria de un escritor. Admirado y lleno de honores en las décadas sesenta, setenta y ochenta del siglo XIX, hoy se ha convertido en un autor con una obra poco conocida de la que casi exclusivamente se recuerda Gritos del combate. Quizás haya sucedido porque su figura aúna, a partes iguales, la literatura y el mundo político y social como exactos retratos del mundo que vivió; la época de la Restauración que, al desaparecer, borró también una forma de entender el arte y la vida, paradigmática de un tiempo concreto.

Ya en las reflexiones efectuadas por él mismo sobre su niñez –marcada por la marginación social y la enfermedad, como se ha dicho– asoman la tristeza y el ansia por restituir su honor, con la necesidad de presentarse como un ciudadano ejemplar y un destacado profesional en el mundo burgués de su época. «Resulta, pues, que durante los primeros años de mi vida he sido un ser anónimo e indocumentado», confesaba a su amigo José del Castillo y Soriano (1907: 28), declaraciones corroboradas por Emilia Pardo Bazán. De tal modo, en cuanto pudo, escapó de un destino convencional, en pos del reconocimiento social y literario. Lo consigue prontamente en Toledo, pero su obsesión es conquistar Madrid. Sus crónicas de la campaña de África lo hacen muy popular, máxime cuando cubrir aquella corresponsalía en La Iberia era un puesto muy codiciado; de hecho, los otros dos autores que se ocuparon de la misma empresa, Pedro Antonio de Alarcón -recogiendo sus artículos en Diario de un testigo de la guerra de África (1859)- y Nicasio Landa -en La campaña de Marruecos: memorias de un médico militar (1860)-, quedan opacados ante la fuerza de sus Memorias de la campaña de África. Después de la guerra, el autor afianzará su éxito apoyándose en el mundo político y literario. Una evolución de la que el público tendrá puntual noticia gracias a las continuas notas y referencias que de él aparecen en los periódicos. De tal modo, sus oscilaciones políticas y su adhesión al partido del general O’Donnell, así como su salida por motivos ideológicos del periódico La Iberia serán comunicadas por él mismo, según consta el 31 de octubre de 1860 en el periódico La España. También el 26 de octubre de 1868 aparecerá su famoso documento el “Manifiesto a la nación”. Podemos decir que la sociedad de la época está al tanto de la trayectoria política y de los cargos obtenidos por Núñez de Arce a través de la prensa mediante artículos escritos muchas veces por él mismo.

En su faceta literaria operará de la misma manera. Por ejemplo, Gritos del combate (1875) ya será publicitada el 29 de marzo de 1875 en el periódico La Época como un reflejo de la crisis política, antes incluso de aparecer en las librerías. También algunos de los poemas del citado libro serán publicados en fechas anteriores en distintos medios; es el caso de “El reo de muerte” (31 de marzo de 1861 en El Museo Universal) o “Treinta años” (31 de enero de 1864 en El Museo Universal). Y lo mismo ocurrirá con su posterior obra literaria, siempre anunciada de antemano en los periódicos bajo el marchamo «se informa que el próximo…saldrá…firmado por Núñez de Arce». En palabras del crítico Julio Romano (1944: 102): «Se leen sus versos a todas horas y en todas partes». Tanto es así que, como informa la prensa, eran muy habituales las veladas literarias en el Ateneo o en el Teatro Español en las que insignes actores como María Guerrero o Rafael Calvo leían sus versos o interpretaban fragmentos de su teatro (Pascual Pérez, 2016).

En resumen, toda la vida social y literaria del escritor se encuentra recogida en los periódicos de aquella época. Sus escritos, sus cargos políticos, sus reiterados episodios de mala salud, los honores recibidos y también su extraordinaria recepción en Hispanoamérica y en Europa, sobre todo en Alemania. En 1907, Castillo y Soriano (1907: 112) contabilizaba múltiples ediciones a ambos lados del Atlántico: «Pocos poetas habrán sido tan leídos como Núñez de Arce. Las ediciones de sus libros de versos pasan en España y América de cuatrocientas; unas de 2.500 ejemplares, otras de 1.000 y las menores de 500. Las fraudulentas pasan de dos centenares».

Su fallecimiento, entre honores de Estado, venía a cerrar una época y un modo de vida, fiel retrato de las tres últimas décadas del siglo XIX español en un sector muy concreto de la sociedad.

 

Recepción crítica

La recepción crítica de Núñez de Arce explica y amplía el apartado anterior, pues las opiniones de los investigadores son casi unánimes. Nos encontramos ante un autor muy popular en su época con unos índices de difusión que traspasan fronteras internacionales; un hombre con una intensa vida social y política, conocido por su tarea de periodista y por el libro Gritos del combate; y un dramaturgo con una discreta aceptación en el mundo teatral, cultivando la modalidad escénica de la ‘alta comedia’, muy del gusto de la clase burguesa de la Restauración, marco en el que desarrollaba su vida cotidiana.

Fue tal ambiente el que propició el triunfo del escritor cuya repercusión se diluyó con el tiempo hasta llegar en la actualidad a un considerable vacío crítico, paliado en los últimos años por las investigaciones de JorgeUrrutia (1983), Irene Vallejo (1984) y Carolina Pérez Pascual (2016), entre los principales estudiosos.

Los primeros análisis críticos sobre Núñez de Arce se centran fundamentalmente en su biografía, incidiendo en su salud y en su carácter melancólico -como se observa en los trabajos de Emilia Pardo Bazán (1903), José del Castillo y Soriano (1907) o Julio Romano (1944)-, siendo Narciso Alonso Cortés (1916), bajo la firma de Luis Casero (1923), quien informe de la versión fidedigna de su controvertido nacimiento. La etapa poética anterior a Gritos del combate ha sido muy bien analizada por los estudiosos de la prensa de la época, como ya hemos señalado repetidamente. Con todo, hay un rasgo que la crítica suele obviar y que ha sido inteligentemente señalado por Gerardo Diego (1919) y Jorge Urrutia (1983). Nos referimos a la enorme admiración y posible influencia que el poeta José Quintana provocaba en Núñez de Arce, como él mismo constató. En su momento, Emilia Pardo Bazán (1908: 78-79) zanjó la cuestión diciendo: «Sobrepujar en la invectiva a Núñez de Arce parece difícil, si no imposible. Ni Quintana, con su remontado vuelo pindárico, lo logra»; prosigue: «Entre dos poetas tan afines, se interpone todo un mundo: el romanticismo. De origen romántico es la inquietud religiosa, el lamento por la pérdida de las creencias»; para terminar, doña Emilia dirá que: «De la poesía de Quintana están ausentes Dios, el Amor y la Naturaleza; de la de Núñez de Arce, no. Quintana vivió como si Cristo no hubiera nacido; Núñez de Arce, no; aun dudando, le busca, le anhela, le necesita, y su duda es nostalgia de fe, sed de Dios». Por su parte, Marcelino Menéndez Pelayo (1942: 338) opina lo siguiente sobre la relación entre Quintana y Núñez de Arce:

Y si se pregunta ahora cuál es, entre los poetas de Salamanca, el predilecto suyo, y aquel de quien más vestigios perseveran en sus cantos, sin menoscabo de su inspiración propia, todo el mundo responderá con el nombre de Quintana. ¿Quién dudará que el Miserere es hijo del Panteón del Escorial? Y no porque le haya imitado servilmente; que no es Núñez de Arce hombre para seguir con paso rastrero las huellas de otro. El verdadero genio lírico, en lo que tiene de más íntimo y sustancial, no desciende de nadie, hace escuela por sí propio, y sólo a Dios debe los raudales de su inspiración. Pero también es verdad que Núñez de Arce se asemeja a Quintana, no como discípulo, sino como hermano gemelo, como hijos del mismo terruño, y educados con las mismas auras.

En esta controversia nos parece fundamental la reflexión de Jorge Urrutia (1983) sobre la tendencia de erudición clasicista, especialmente en la forma, que afectará a los poetas de la segunda mitad del siglo XIX y que Núñez de Arce seguirá aunque adaptándola a su poética.

A Josefina Romo Arregui (1947) debemos el primer estudio erudito y completo sobre Núñez de Arce. Además de sus consideraciones sobre la poesía, destacan su aportación crítica sobre el conflicto de Marruecos reflejado en la literatura y la primera aproximación crítica y rigurosa a Gritos del combate. Incluye el concepto de ‘poesía cívica’ y hace constar que durante toda su producción, el autor persigue la sencillez expresiva y rehúye la retórica, en una tendencia a usar lo cotidiano que también empleará Ramón de Campoamor.

Gritos del combate es su obra más analizada. Con objeto de evitar reiteraciones innecesarias nos remitimos a la bibliografía para mencionar los aspectos más estudiados: las distintas ediciones, la adición de poemas, la estructura formal de la obra, su significado y repercusión, así como el análisis detallado de sus poemas más significativos.

Sus enemigos políticos atacaron el libro, pues en su prólogo no atendía a la revolución del 68, defendiendo los temas políticos y la fe liberal (Knowlton, 1966). Mucho más conciliador, su contemporáneo Juan Valera(1876) niega las razones de su pesimismo y afirma que el poeta no tiene que responder de más, sino que es poeta. Valera (1876: 48) hablará «de la elevada inspiración y del brío y nobleza de sentimientos que las poesías del Sr. Núñez de Arce atesoran». También Valera efectúa una división del libro en dos partes. Los soliloquios, cuando el poeta habla consigo mismo, y las peroratas, cuando se dirige al pueblo. La mención a los poemas “Tristeza” y “La duda” convierten a Núñez de Arce en un escritor atormentado por la pérdida de la fe religiosa bajo el influjo de su siglo, una centuria impía y descreída, en los términos del autor de Pepita Jiménez.

Menos fortuna para la crítica ha tenido su obra dramática, si bien es cierto que la componen pocas obras y algunas de ellas, como anota Carolina Pascual Pérez (2016), nunca fueron estrenadas mientras que de otras no existe constancia escrita. En su momento subieron a los escenarios más prestigiosos de Madrid –el Teatro del Príncipe y el Teatro Español- a cargo de actores emblemáticos del siglo XIX, tales como Teodora Lamadrid, Matilde Díez o Julián Romea, actores curtidos en la dramaturgia romántica que dieron vida a unos personajes y unas historias cuya valoración para los eruditos del teatro no pasa de discreta, según las opiniones de Entenza de Solare (1975), Ruiz Ramón (1979), Bauló Doménech (1996) o Gies (1996). Como ya hemos hecho constar en el capítulo correspondiente, la mayoría de las piezas se centran en el tema del matrimonio, los celos infundados y la conveniencia de mantener el orden social establecido. Para Seay (1953), refiriéndose en concreto a la obra Deudas de la honra, «pertenece a la alta comedia burguesa, en la que se reflejan los defectos y virtudes de la sociedad del momento, con intención moralizadora» (cita recogida por Pascual Pérez, 2016: 165). Opinión compartida por Arranz Lago (2014), quien afirma que Núñez de Arce es «deudor en muchos aspectos del de Zorrilla, Adelardo López de Ayala y Manuel Tamayo y Baus, se enmarca en el género de la alta comedia de ambiente urbano y tono moralizador».

El propio autor siempre reivindicó esta tendencia subrayando en La cuenta del zapatero y en ¡Como se empeñe un marido! su crítica al teatro romántico, mientras que califica Justicia providencial como «drama de tendencias sociales», según recoge el crítico Castillo y Soriano (1907: 120).

Todos los especialistas son unánimes al considerar El haz de leña como su mejor obra. De hecho, incluso ha recibido el acercamiento crítico exclusivo en un artículo de Peter P. Ashworth (1985). El mérito de este drama histórico radica en apartarse de visiones melodramáticas y románticas, eliminando el romance de don Carlos con la reina y atenuando el peso literario de la denominada ‘leyenda negra’.

Dentro de su producción dramatúrgica destacamos tres obras: El laurel de la Zubia, Herir en la sombra y La jota aragonesa. Son tres dramas de estilo muy parecido a las obras anteriores, centrados en el honor y la historia al recrear la aventura entre la Princesa de Éboli y Antonio Pérez. Literariamente no aportan nada nuevo a su recepción dramatúrgica, pero hemos deseado subrayarlos al ser redactados durante su etapa de exilio en Cáceres junto a su amigo Antonio Hurtado Valhondo.

Bibliografía citada

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Casero, Luis, «El misterio de un poeta», Revue Hispanique, nº 57, 1923, pp. 202-206.

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¡Como se empeñe un marido!, Madrid, Imprenta José Rodríguez, 1860.

Deudas de la honra, Madrid, Imprenta José Rodríguez, 1860.

El laurel de la Zubia, con Antonio Hurtado, Madrid, Imprenta José Rodríguez, 1865.

Herir en la sombra, con Antonio Hurtado, Madrid, Imprenta José Rodríguez, 1865.

La jota aragonesa, con Antonio Hurtado, Madrid, Imprenta José Rodríguez, 1866.

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“El torrente y el arrojo”, Educación pintoresca, nº 1, 1857.

“El que mal hace su mal quiere”, Educación pintoresca, nº 13, 1857.

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“El alma de Garibay”, El Museo Universal, 9 de febrero de 1862.

Ni tanto ni tampoco, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1865.

Justicia providencial, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1868.

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Responsable: María José Conde Guerri.
Profesora titular de Literatura de La Universidad de León. Área de Literatura española (Departamento de Filología Hispánica y Clásica).

Revisión: Grupo de investigación LETRA.

Cómo citar y DOI del artículo: 
Conde Guerri, María José, «Gaspar Núñez de Arce», Diccionario de autores literarios de Castilla y León (en línea), ed. Sergio Rodríguez Nicolás, dir. María Luzdivina Cuesta Torre, coord. Grupo de investigación LETRA, León, Universidad de León, 2020. En línea en < http://letra.unileon.es/>. DOI: https://doi.org/10.18002/dalcyl/v0i21

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