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DOI: https://doi.org/10.18002/dalcyl/v0i27

JOSÉ FRANCISCO DE ISLA Y ROJO, PADRE ISLA

Nombre u obra homónima: José Francisco de Isla y Rojo

Lugar de nacimiento: Vidanes (León)

Otros nombres: Padre Isla

Geografia vital: Vidanes (León); París (Francia); Roma (Italia); Bolonia (Italia); Lisboa (Portugal); Londres (Reino Unido); Villagarcía de Campos (Valladolid); Valderas (León)

Año de nacimiento: 1703

Año de fallecimiento: 1781

Lengua de escritura: español -

Género literario: a:4:{i:0;s:20:"Literatura epistolar";i:1;s:17:"Narrativa extensa";i:2;s:20:"Oratoria y discursos";i:3;s:8:"Sermones";}

Movimiento literario: a:1:{i:0;s:13:"Neoclasicismo";}

Relaciones literarias y personales: Luis Losada; Larramendi; Feijoo; Agustín Montiano y Luyando; Benedicto XIV; Bárbara de Braganza; Fernando VI; Leopoldo Jerónimo Puig; Miguel de Medina; José de Rada; Zenón Somodevilla; Marqués de la Ensenada; Francisco Alejandro Bocanegra; Alfonso Fernández Pantoja; Conde de Peñaflorida; Juan Manuel de Santander y Zorrilla

Temática: a:4:{i:0;s:9:"Picaresca";i:1;s:9:"Religiosa";i:2;s:7:"Sátira";i:3;s:10:"Teológica";}

Investigadores responsables: Álvarez Ordóñez, Gemma - Gutiérrez Viñayo, F. César -

Por Gemma Álvarez Ordóñez y F. César Gutiérrez Viñayo

 

Biografía

Casa de Vidanes (León)

Casa de Vidanes (León) en la que nació José Francisco de Isla en el año 1703, tomado de Cervantes Virtual

En Vidanes, en la provincia de León, junto al Esla, un poco más al sur de Cistierna, en el año 1703, nacía José Francisco de Isla y Rojo, hijo de D. José de Isla Pis de la Torre, de antigua nobleza asturiana y de Dña. Ambrosia Rojo Cordido, natural de Osorno en Palencia aunque oriunda de Valderas, mujer culta, según las informaciones de Fernández Martín (1978).

En lo que se refiere al día de su nacimiento, no existe uniformidad puesto que conviven dos especulaciones, con dos fechas diferentes.

Si bien algunos estudiosos asientan como fecha de nacimiento el 24 de abril de 1703, que proviene del epitafio que reza sobre la tumba en la Iglesia de Santa María de la Muratele, en Bolonia ¾lugar donde murió el Padre Isla¾ (Rodríguez Cepeda, 1995; Sebold, 1973; Alborg, 1972), otros investigadores indican el 24 de marzo de 1703, según consta en las Actas de su ingreso en la Compañía de Jesús (Tolrá, 1803;Álvarez Barrientos, 1991; Fernández Martín, 1978).

Esta diferencia de un mes es justificada con diferentes alegaciones. Para el mes de abril, está argumentada por el propio autor, en su correspondencia y por los numerosos amigos cercanos del difunto jesuita. Todos los ex jesuitas de la región acudieron a su sepelio y el epitafio es obra de su gran amigo y compañero de los años de Villagarcía, el célebre P. Petisco. En cuanto a marzo, es la fecha que consta en las Actas de su ingreso en la Compañía de Jesús. Según Rodríguez Cepeda (1995), la polémica sigue todavía abierta.

La niñez de Isla transcurre apacible por la villa de Valderas, a la que dedica su Historia de Teodosio el Grande. En dicha villa estudió gramática latina, filosofía y con apenas once años logró el Grado de Bachiller en Derecho Civil. Después de un romance amoroso, del que no existe realmente base documental, que concluyó con un acuerdo mutuo y después de unos días de retiro espiritual, en una casa de jesuitas, Isla tomó la decisión, a los dieciséis años, de ingresar en la Compañía de Jesús (Tolrá, 1803). Los estudios de segunda enseñanza transcurrieron para Isla en Monforte y en Astorga, donde vivían sus padres.

En 1719, entra en el Seminario de Santiago y completa su noviciado en Villagarcía de Campos en Valladolid, entre 1721 y 1724. Después de la muerte de su madre, en 1724, se marcha a Salamanca, donde se gradúa en Teología y se dedica a los estudios de Filosofía escolástica y de Teología.

En 1727, con sus estudios completados, inicia la profesión de profesor de Sagrada Escritura en las diversas casas de los jesuitas. En 1728, ocupa una cátedra de Filosofía en Medina del Campo. En 1729 termina en Valladolid su formación religiosa y en 1730 vuelve a sus tareas de profesor de Filosofía en Segovia. En 1732 es enviado a Santiago. El 8 de octubre de 1736 hace profesión solemne de los cuatro votos. Vuelve a Segovia en 1740 y en 1744 lo hallamos en Pamplona como profesor, predicador y confesor. En 1745 le surge la necesidad de una crítica organizada en contra de la oratoria española contraria a los escritos de D. Gregorio Mayáns. En 1750, Isla estaba destinado como predicador ordinario en la casa Profesa, antiguo colegio de San Ignacio, en Valladolid y en 1751 es destinado a Salamanca.

Gracias a su perspicacia, en el año 1753 rechaza la oferta de la reina doña Bárbara de Braganza, que le quería retener en la Corte como su confesor, ya que tenía en mente el grandioso designio de su gran obra: reformar por medio de la sátira la decadente elocuencia sagrada.

En 1753 se marcha al colegio noviciado de Villagarcía de Campos, en Valladolid. Por motivos familiares y también por algún conflicto con el Santo Oficio de Valladolid, Isla emprende otro viaje hacia Galicia.

En noviembre de este mismo año se traslada a Villagarcía de Campos, pequeña villa en Valladolid, en Tierra Campos no lejos de Medina de Rioseco, localidad que le ofrecía a Isla la tranquilidad, el silencio para dicha tarea, además del ambiente real, las costumbres, el léxico y el contexto en la que había pensado desarrollar su novela. Según Fernández Martín (1978), en este lugar escribe y saca a la luz su obra más famosa, Fray Gerundio, inspirándose en el ambiente campesino, anotando sus costumbres, sus caracteres.

La expulsión de los jesuitas fuera de España, en la noche del 2 al 3 de abril de 1767, guiaría, desde ese mismo día, trágicamente su vida. Desde años atrás se venía formando este proyecto en diversas cortes borbónicas contra la Compañía de Jesús ¾que se anticipó en Portugal y en Francia y se extendió a España¾, a causa de la supresión de las ayudas del marqués de la Ensenada y de la reina madre, Isabel Farnesio (Fernández Martín, 1978). Las doscientas cuarenta casas que ocupaban en España fueron invadidas a la misma hora por destacamentos de tropas en nombre del rey, que les ordenaron la expulsión inmediata. A cambio de una modesta pensión, debían emprender viaje hacia los Estados Pontificios.

Retrato de José Francisco de Isla

Retrato de José Francisco de Isla, tomado de la BNE

El 4 de abril de 1767, cuando Isla se disponía a partir, un aturdimiento por todo lo que dejaba y el abatimiento por dejar todo lo que había emprendido, provocaron un violento ataque de hemiplejía. A pesar de los consejos de los médicos siguió su camino, pero al llegar a Caldas le sobrevino otro ataque. Reanudó su camino hasta Santiago y en esta ciudad, de nuevo, al despedirse de su hermana María Francisca y sus otros familiares, le produjeron un tercer ataque. Trasladado al monasterio benedictino de San Martín Pinario, fue atendido allí hasta que pudo seguir con el viaje de destierro. A bordo del barco San Juan Nepomuceno, que tomaría parte en la batalla de Trafalgar, mandado por Churruca, según Luengo (2010), desembarcó en Calvi, Córcega, para proseguir hacia los Estados Pontificios. Juan de Beanes, capitán del navío, le dio su mesa todo el tiempo que duró la navegación.

En Bolonia, se alojó en casa del Conde Grassi y acabó en la cárcel, en Budrio, por haber dado su parecer en contra de la beatificación de Palafox (Luengo, 2010). En 1775, vuelve a Bolonia, en donde trabajó para el conde Tedeschi como profesor de Doctrina cristiana. La salud iba empeorando y el 2 de noviembre de 1781 recibió los sacramentos y murió a las tres de la mañana, siendo sepultado en la Iglesia de Santa María delle Muratelle, bajo el altar de la Anunciación, en Bolonia. Según Rodríguez Cepeda (1995), sobre su tumba, reza su epitafio con su fecha del XXIV. APRILIS.ANN.DOM.M.DCC.III.

Isla se haría famoso en vida en las cortes de Roma, Bolonia, París y Londres y llegarían sus libros a Irlanda o Alemania, realizándose ediciones en varias lenguas todavía en vida del autor.

 

Producción literaria

La obra literaria de José Francisco de Isla Rojo se sitúa en el intervalo cronológico que va desde 1726 hasta 1781, es decir pertenece al Neoclasicismo. Por su novela, Fray Gerundio de Campazas, se encuentra acorde con la ideología neoclásica y con el espíritu de la Ilustración. Según Sebold (1973), Montero Padilla (1982) y Rodríguez Cepeda (1995), es necesario destacar que la novela anticipa por su contenido y su técnica la novela naturalista. También aborda diversos géneros literarios, como el epistolar, época en la que se cultivó con especial intensidad, la novela y la oratoria.

Primeros escritos

Acomete su primera obra con un escrito en defensa del benedictino Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro,con Papeles crítico-apologéticos y con la obra, El tapaboca, publicados en Salamanca en 1726.

Con la obra, Crisis de predicadores, publicada en 1729, según Martínez de La Escalera (1994), Isla ya anuncia su inquietud por el impacto de la palabra en el púlpito a través de los predicadores que son los fieles comerciantes en los géneros del cielo, cuyos compradores son los católicos oyentes.

Costumbres

Siendo aún estudiante en Salamanca, en 1727, publicó, en colaboración con su amigo Luis de Losada, La juventud triunfante, en la que narra las fiestas celebradas en la ciudad de Salamanca con ocasión de la canonización de San Luis Gonzaga.

De la misma temática publicó el 21 de agosto de 1746 Triunfo del amor y de la libertad. Día grande de Navarra. En la festiva, pronta, gloriosa aclamación del Serenísimo Católico rey don Fernando II de Navarra y VI de Castilla. Ejecutada en la real imperial corte de Pamplona, cabeza del reino de Navarra por su ilustrísima diputación, encargo de la Diputación de esta provincia relatando las fiestas celebradas con ocasión de la subida al trono de Fernando VI.

Traducciones

El P. Isla fue un traductor infatigable de obras escritas en italiano, en francés y en latín para ejercitarse en el aprendizaje de estas lenguas.

De este modo, tradujo del italiano al español los ocho tomos de las Cartas críticas, festivas, morales... de José Antonio Constantini, que publicó en España bajo el seudónimo de «un Presbítero desocupado» y el poema italiano El Cicerón, de Gian Carlo Passeroni y De senectute y de amiticia, de Cicerón, traducida del latín

Entre 1780 y 1781 tradujo la Carta al Sr. abogado NN., autor de las Memorias sobre la historia del primer siglo de los Servitas y de los Hospitalarios de San Juan de Dios, del jesuita Francesco Serra, y la Memoria cattólica da presentarsi à sua Santità, del jesuita Carlo Borgo, publicada en 1780.

A partir de 1751, en su etapa salmantina, Isla dedicó muchas horas a traducir del francés los doce tomos del Año Cristiano, o vidas de los santos de cada día, escrito por el P. Juan Croisset y siguió, en 1743, con el Compendio de la Historia de España, obra escrita en francés por el P. Duchesne, traducida por el Isla, que durante muchos años fue el manual más usado en las escuelas españolas. También traduce, La historia del Emperador Teodosio, del Ilmo. Flechier, publicada en Madrid en 1731 y la versión de la Historia del gran Teodosio, de Fléchier, que apareció en 1731 con el título de El héroe español. Historia del emperador Teodosio el Grande.

Igualmente, tradujo del francés al castellano, para seguir su labor de propaganda, el libro Realité du Project de Bourg-Fontaine, de Henry-Michel Sauvage, jesuita francés que narró la supuesta conspiración jansenista acaecida en el monasterio de Bourg-Fontaine contra el catolicismo y a favor del deísmo. De esa conspiración habría salido malparada la orden jesuita. Tradujo también El espíritu de los magistrados exterminadores, de Andrés Balbani, contra el anti jesuitismo de los parlamentos franceses; las Reflexiones de las cortes borbónicas contra el jesuitismo, del jesuita Carole Benvenuti; y Reflexiones cristianas sobre las verdades de la fe, del jesuita Francés Claudio Jude.

Asimismo, entre 1776 y 1779, tradujo el tratado de espiritualidad Arte de encomendarse a Dios, del clérigo Francesco Bellati, publicado en 1783 en Madrid.

Pero la obra más importante que tradujo del francés fue, sin lugar a dudas, las Aventuras de Gil Blas de Santillana, robadas a España y adoptadas en Francia por Lesage, restituidas a su patria y a su lengua nativa por un español celoso que no sufre se burlen de su nación de Alain-René Lesage, obra que creía robada al patrimonio nacional, aparecida en 1787.

Cartas

Cartas familiares

Cartas familiares (1786), tomado de Cervantes Virtual

La obra más importante del P. Isla -después del Fray Gerundio– son las Cartas, tanto por la cantidad ¾siendo Isla uno de los autores que más cartas escribió¾ como por la calidad, que en algunos casos, en opinión de Azorín, pudiera ser lo más interesante de Isla (Martínez Ruiz, 1895). Según Montero Padilla(1982), Isla, en sus cartas, cuenta los pequeños episodios de cada día, nos hace percibir el latido de su diaria existencia, dibuja el perfil de su tiempo y describe, hace crónicas periodísticas, conversa con el lector.

Las Cartas fueron publicadas, por primera vez, en Madrid en 1785. Las últimas cartas publicadas, Cartas inéditas del P. Isla, se dieron a la imprenta en 1957 en Madrid, con edición a cargo de Fernández Martín, quien exhuma 358 cartas no conocidas.

También publica la Anatomía de la carta pastoral del Excmo. Sr. D. José Javier Rodríguez de Arellano, arzobispo de Burgos, que versa sobre las causas de la expulsión de los jesuitas de España.

Sermones

En las obras del P. Isla prevalece un designio esencial, el de desterrar las doctrinas anticuadas y renovarlas por las pensamientos renovadores. Antes de emprender su obra maestra, desarrolló este mismo tema en otros géneros literarios, como las cartas y los sermones. En una carta escrita a D. José de Rada, el 10 de marzo de 1751, nos hace partícipes de su voluntad de dedicar su obra a acabar con la funesta moda sobre la predicación. Quiere acabar, como Cervantes, con los predicadores que habían convertido la predicación en una jerga ininteligible, a la vez desprestigio de la palabra y de la doctrina de Cristo.

Según Fernández Martín (1978), entre todos los sermones escritos por el P. Isla dedicados al púlpito, en los años precedentes a su retirada a Salamanca y Villagarcía, encontramos unos quince sermones dedicados a atacar los defectos reinantes en la predicación. Estos Sermones se publicaron en Madrid en 1793.

Defensa de la Orden

Hasta su muerte, en sus escritos finales, traumatizado por su expulsión hacia tierras extranjeras, se implicó en diversos trabajos relacionados con la expulsión de los jesuitas y coge la pluma en estas obras con el fin de defender la Compañía.

Isla recogió de varios informantes cuanto material pudo para narrar las desdichas de la expulsión. El Memorial en nombre de las cuatro provincias de España de la Compañía de Jesús desterradas del Reino a S.M. Católica el rey Don Carlos III, que nunca se envió al rey y se publicó en 1882, redactado entre 1767 y 1768, se convirtió en una obra de uso interno entre los jesuitas, que contribuyó a fortalecer su identidad como grupo al unir los casos de injusticias sufridas con la defensa de la inocencia de la Orden.

También compuso la Anatomía del informe de Campomanes, en el que este justificaba el alegato de Clemente XIV sobre la extinción de la compañía y Anatomía de la carta pastoral del Ilmo. Rodríguez de Arellano Arzobispo de Burgos:

Novela

Pero la obra más importante, por la que es conocido y nombrado, es Fray Gerundio de Campazas, relato costumbrista inspirado en Valderas y Villagarcía de Campos.

En 1745, el P. Isla ve la necesidad de dedicarse a una crítica organizada en contra de la Oratoria española y ambicionaba escribir un nuevo Quijote contra los predicadores que ejercían en su época y que llevaría más papel que la de don Quijote (Rodríguez Cepeda, 1995). Según Fernández Martín (1978) y Rodríguez Cepeda (1995), Isla escribe esta obra cuando se da cuenta que el púlpito era el único medio de educación. Quiere probar que todos los abusos de la predicación vienen de la mala formación de los predicadores y que era preciso presentar los vicios de la enseñanza para descubrir las raíces del mal, del clero poco ilustrado, con mala formación para la educación de los españoles, temas básicos para cambiar la trayectoria de la enseñanza. Señala como uno de los grandes defectos de la enseñanza eclesiástica en España la rutina creada por la decadencia de la vieja escolástica. A la vez, su crítica va mucho más allá y toca una multitud de puntos secundarios que atañen a escritores, críticos, costumbres, trajes, misas, extravagancias en procesiones religiosas, rosarios públicos, novenas, imágenes sagradas, etc.

Anteriormente, ya hubo varias críticas contra la oratoria y contra aquellos que la practicaban. Antes que a Isla, la concepción de corregir los abusos del púlpito se le ocurre a Losada con la lectura del Quijote. En un país donde la Iglesia acaparaba todos los ámbitos de la cultura, y constatando que la predicación era una manera más de ganarse la vida, un debate trascendental se estaba fomentando. Mayáns con su Orador cristiano, el Padre Vieira y Verney con su Barbadiño, habían iniciado esta polémica. Pero para Isla, segúnRodríguez Cepeda (1995), exceptuando la obra de Vieira, en ciertos aspectos positiva, las otras tendencias no eran más que pura ventosidad.

También G. Mayáns se quejaba de la mala formación que recibían los jóvenes en 1726 y de la necesidad de un nuevo orden de la elocuencia. Era necesario un cambio en la manera de educarlos. Mayáns intuyó que Cervantes no era el más idóneo para domar el espíritu militante de los españoles, pero tampoco creía en Feijoo ni en Isla. Se inclinaba más por la elocuencia del portugués P. Vieira que por la ciencia de Newton y Copérnico.

En cuanto a la técnica, la descripción de los detalles descriptivos de tipos y costumbres, la atención a lo mínimo y a lo pequeño, a la manera de fijar la atención en tipos humanos y ambientes específicos preocupándose por la exactitud en la reproducción de ellos, se acerca a la novela picaresca, al naturalismo de Zola, a la generación del 98 y al arte de Azorín. Sebold (1973), Fernández Martín (1978) y Rodríguez Cepeda (1995) coinciden con este concepto.

Para esta tarea, Isla necesitaba tiempo y dedicación, por lo que acudía a Marqués de la Ensenada ¾o, mejor todavía, al propio Rey Fernando VI¾ para que los superiores diesen su aprobación al proyecto de simultanear la tarea de traducción, que había de prolongarse por bastante tiempo, con la de comenzar a escribir la sátira en forma de novela.

En noviembre de 1753 se traslada a Villagarcía de Campos, con el designio de escribir el Quijote de los predicadores. Con la ayuda del secretario Miguel de Medina, el Bibliotecario Santander, el Predicador Rada, el escritor D. Agustín Montiano y Luyando y, principalmente, el Marqués de la Ensenada, le aconsejaron que no figurase el nombre del autor en la portada de la obra, sino que esta saliese a la luz con un seudónimo o a nombre de una persona que se prestase a ello. El escogido fue un sacerdote, D. Francisco Lobón de Salazar, beneficiado de preste en las villas de Aguilar y Villagarcía de Campo, cura en la parroquia de San Pedro y opositor a Cátedra en la Universidad de Valladolid, amigo leal y servidor incondicional de Isla.

Según Fernández Martín (1978), se había decidido que la impresión de la obra se haría en la imprenta del Colegio de Villagarcía, pero por pertenecer esta villa al obispado de Palencia y por ser el supuesto autor un clérigo diocesano, se imponía la previa licencia de su obispo Andrés de Bustamante. Esta fue denegada y hubo de llevarse la impresión de la obra a Madrid a costa de Miguel de Medina y en casa del librero madrileño, Gabriel Ramírez, librero importante en esta villa.

Según Fernández Martín (1978), Fray Gerundio es un género híbrido, ya que dentro de él concurren dos libros entremezclados: una crítica retórica en el terreno de la elocuencia sagrada eclesiástica y una novela picaresca. Para Sebold (1973), es híbrida por formarse de elementos cervantinos y de formas de la picaresca.

Varias tendencias califican el estilo de Fray Gerundio. Fernández Martín (1978) comenta que todas las conclusiones de los críticos concuerdan en calificar el estilo de Fray Gerundio en relación su belleza.Asimismo, para Marcelino Menéndez Pelayo (1940: 272), «El Fr. Gerundio, tal como es, ocupa un lugar relevante en la historia de la literatura española del siglo XVIII. La doctrina del P. Isla sobre la oratoria sagrada, es sólida y firme, harto mejor que los ejemplos que quiso darnos el P. Isla en sus propios y olvidados sermones. La sátira es abundante, copiosa, de legítimo gracejo castellano, no muy pasado por la cendra, vulgar y grotesco a veces, pero irresistible en sus buenos trozos, que son las parodias y las descripciones de costumbres rústicas, escolásticas y claustrales, trasladadas con tosco pincel, pero con singular semejanza». Según Forner (1843), es burlesco y para Mayáns, el estilo de Fray Gerundio no es ni puro ni elegante.

Opina Montero Padilla (1982) que la obra más importante de Isla se encuadra en la tradición del siglo XVIII, entre tradición y renovación, incluso revolucionaria, que intenta romper con la continuidad, sin renunciar a la tradición española.

Con la publicación de la obra, Fray Gerundio, el libro más leído del siglo XVIII, el Padre Isla acabó, en España, con la predicación gerundiana y la censura del sistema de educación.

Para Rodríguez Cepeda (1995), es reflejo de su importancia y su impacto que, con el tiempo, Gerundio y Gerundia se quedarían clavados en la semántica de los grandes temas de la literatura española, al lado de Celestinas, Lázaros, Buscones, Dómine Cabra y Donjuanes.

 

Tradición textual

La obra principal obra del Padre Isla, asentada en los manuscritos y en las diversas ediciones de esta obra depositadas en diferentes bibliotecas españolas y europeas, Fray Gerundio de Campazas, ha llegado a nuestros días a través de las siguientes referencias:

En lo que se refiere a los manuscritos, existen dos estados de conservación; el manuscrito autógrafo y los manuscritos de mano ajena, conservados en la Biblioteca Nacional.

El manuscrito autógrafo, lleva la signatura MS 2574 (olim, H 217), y es un volumen en 4º, de 184 folios utilizados y paginados, de 367 páginas numeradas, más 16 hojas en blanco, nueve al principio y otras siete al final. La última página del texto está firmada por el escribano de cámara, José Antonio de Yarza, y cada folio lleva la rúbrica de éste. Está encuadernado en tafilete rojo, con cantos dorados, con la curiosa particularidad de que las páginas 101 a 120 se han encuadernado mal entre las páginas 240 y 241.

El primer de los manuscritos de mano ajena están reunidos en un volumen en 4º, de una hoja + 274 folios utilizados + tres hojas, bajo la signatura MS 4446 (olim, P 194). Letra de la segunda mitad del siglo XVIII, con una encuadernación moderna.

El segundo de los manuscritos de mano ajena, lleva la signatura MS 9814 (olim, EE 162). Es un volumen en 4º de 526 folios utilizados, más cuatro hojas. Letra de época muy grande, con espacios muy amplios entre las líneas del texto. Este manuscrito no contiene las dos partes del Gerundio.

El tercero, lleva la signatura MS 20563. Es un volumen en 4º de cinco hojas + 379 folios utilizados, más una hoja. Letra del siglo XVIII. Pergamino. No existe ya el autógrafo de la primera parte. El manuscrito de la segunda parte fue entregado por D. Miguel de Medina en 1760 a D. Juan Manuel de Santander, bibliotecario de la Nacional, y actualmente se conserva en la sección de manuscritos. En 1761, se imprimió fraudulentamente fuera de España sobre una copia plagada de erratas y de omisiones. La edición de la segunda parte del Fray Gerundio, se conserva en la sección de manuscritos de la Biblioteca Nacional (Sebold, 1973).

Para conocer la historia de las ediciones impresas conservadas de Fray Gerundio es necesario tener en cuenta que en España, las dos partes de la obra salieron al mercado aisladamente hasta 1787, fecha del primer conjunto cierto de las dos partes de la novela. El otro punto a considerar es que, excepto la edición de 1758, las demás hasta el año 1787, no rezan año ni imprenta verdaderos, esto es, unos siete impresos falsos entre las dos partes.

A continuación, veremos con detenimiento las ediciones de la parte primera:

Primera edición de la parte primera

Para describir la historia de las ediciones del Fray Gerundio es necesario hacer referencia a sus diferentes etapas.

La primera etapa comienza con las ediciones de la primera edición contemporánea del P. Isla. La segunda, con las ediciones del siglo XIX. La tercera etapa de impresos comienza con la edición de Lidforss, y a partir de aquí las dos ediciones de Russel P. Sebold ¾la segunda reciente, en 1992¾. Después, viene la edición de Luis Fernández Martín. Más tarde dos ediciones más modernas: una de J. Álvarez Barrientos, en la Editorial Planeta, y la especial, de Gredos, a cargo de José Jurado.

Esta primera edición se puso en venta, sin permiso previo del autor, con mil quinientos ejemplares el 21 de febrero de 1758. Hay copias en la Biblioteca Nacional de Madrid, con las siguientes signaturas: Cerv. 1374; 5/5685.

También hay varios ejemplares en la Biblioteca Universitaria de Santiago. En el Catálogo Bustamente, las fichas: D.447, Inc.979 y 2860.

En esta primera edición, de febrero de 1758, sólo se publicó el tomo primero con mil quinientos ejemplares. Como consecuencia de la retirada por la Inquisición, existen dos ediciones piratas del texto. Según Jurado(1982), una de las características de esta edición, es que el papel no lleva ninguna marca o filigrana.

Segunda edición de la parte primera

Existen varios ejemplares en la Biblioteca Nacional de Madrid, con las siguientes signaturas: 5/10782, 3/62578, 3/67513, 1/11487.

Tercera edición de la parte primera

Existen ejemplares en las Bibliotecas de Boston Public y en la Biblioteca de la Universidad de Duke, con las signaturas: D.160 b. 70, t. I. y 867.42 / I.82A.

Cuarta edición de la parte primera

Edición de 1770. La Biblioteca Nacional de Madrid guarda varios ejemplares, al menos dos, con las signaturas siguientes: 3/23216, 3/23636 y 5/4450.

La Biblioteca Central de Barcelona guarda un tercer ejemplar con la signatura siguiente: R (8)-8°, 232, 1. 1.

El British Museum guarda un ejemplar con la siguiente signatura: G. 1174, t.

En los Estados Unidos existen tres ejemplares. Un ejemplar en la Biblioteca de Cornell University con signatura: PQ 6530. H6, t. I. Un ejemplar en la Biblioteca Catholic University of America, registrado con esta misma signatura: PQ 6530. H6, t. Y otro ejemplar en la Biblioteca de Brown University, con signatura: DM IS4, t.

Conviene ahora repasar las ediciones de la parte segunda:

Primera edición de la parte segunda

La edición de 1768 es la primera impresión de la segunda parte de la novela y es una impresión pirata.

La Biblioteca Nacional de Madrid conserva al menos dos ejemplares de esta edición; uno con la signatura: 3/23217, correlativa a la que lleva el tomo correspondiente a la Primera Parte de la obra, editado en 1770 (B.N., sign. 3/23216), sin duda, compañero suyo y otro, catalogado suelto, con la signatura: 5/2740.

Otro ejemplar se encuentra en la Biblioteca de Lisboa, con la signatura siguiente: R/16589.

La Biblioteca de Palacio, en Madrid, guarda un tercer ejemplar con la signatura: S. 5°-H-6, que fue propiedad del conde de Mansilla, estudiado a finales del siglo pasado por el archivero español J.M. Octavio de Toledo y, acaso también, por el profesor E. Lidforss.

Otros cuatro ejemplares se conservan, respectivamente, en la Biblioteca Central de Barcelona, signatura: R(8)-8°-233, t. II, en el British Museum, con la signatura:G. 11742, t. II, en la Bibliothèque Nationale de París, signatura: Z-3089 y en la Brown University, con la signatura: DM.IS 4, t. II.

Segunda edición de la parte segunda

Se conservan ejemplares en la Biblioteca Nacional de Madrid con la signatura siguiente: Cerv/1375, 3/62579.

En la Biblioteca de la Universidad de Santiago con la signatura siguiente: n. 2861.

Tercera edición de la parte segunda

Edición de 1770. Esta parte segunda (1770, II) ni constituye conjunto con la parte primera del mismo año (1770, I), ni procede siquiera del mismo taller donde esta última se estampó. Ambas son, en efecto, impresiones distintas, correspondientes a diferentes ediciones.

Existen, tres ejemplares en la Biblioteca Nacional de Madrid con las siguientes signaturas: 3/62579, 6/67514 y Cerv. 1375).

La descripción de la copia Cerv. 1375 de la Biblioteca Nacional de Madrid, dice así: ” Historia / del famoso predicador / Fray Gerundio / de Campazas, / alias Zotes. / escrita / por el Lie**0. Don Francisco / Lobon de Salazar, Presbytero, Beneficiado de / Preste en las Villas de Aguilar, y de Villa- / garcía de Campos, Cura en la Parroquial de / de [sic] San Pedro de esta, y Opositar à Cathe-J dras en la Universidad de la Ciudad / de Vallpdolid. / Quien la dedica al público. /

Tomo Segundo. / Con privilegio. / [filete de media caña] / En Campazas, à costa de los Herederos de Fray / Gerundio. Año de 1770″.

Existe un cuarto ejemplar, que se guarda en la Biblioteca Universitaria de Santiago de Compostela con la siguiente signatura: 2861.

Se conservan otros, respectivamente en la Bibliothèque Nationale de París con la signatura siguiente: Z-3087, en la Boston Public Library con la signatura: D. 160b. 70, t. II), en Cornell University con la signatura: PQ 6530. H6, t. II), en Dartmouth Collège con la signatura: 864s. 41R5, t. II), en Duke University con la signatura: 867.42/I-82A, t. II) y en Canadá, en la Sección de Raros de la biblioteca de University of Toronto.

Edición de 1787, 3 tomos

Año 1787. Hay ejemplares, completos, en la Biblioteca Nacional de Madrid con la signatura siguiente: 1/11489, 3/62580, 3/23386-23388 y 3/52100-52102.

En la misma Biblioteca Nacional existen otros dos volúmenes sueltos de esta misma edición: un tomo III (signatura 3/625780), catalogado y emparejado con los tomos I y II de la edición 17582-1770 (signaturas 3/625778-625779) y un tomo II (signatura 3/23637J55, catalogado y emparejado con un tomo I de 1770 (signatura 3/23636).

El British Museum posee, al menos, un tomo II de 1787 (signatura 836. g. 51) emparejado con un tomo I de la impresión de 1770.

La Catholic University of America conserva un ejemplar más del tomo. Se conserva catalogado con un tomo I de 1770, con la signatura PQ 6530.H6. t. I, t. II).

Otra edición, manuscrita, conservada es la que pertenecía al erudito Italiano Luigi Pareti, conservada en la Biblioteca de la Universidad de Turín. Esta edición no es completamente fiable ya que Giuseppe Barettitenía la intención de publicar, en Inglaterra, en español, una edición completa y corregida. Para esta edición copió íntegramente la edición de Isla; sin embargo, a causa de la edad, se le escaparon palabras y hasta frases enteras, por su origen escribía con ortografía medio italiana y en ocasiones, entusiasmado por algún episodio, componía nuevos pasajes (Sebold, 1973).

 

Recepción socio-literaria

En palabras de Ferrer del Río (1843-1844), Isla es el primer escritor del siglo XVIII considerado como un clásico por su obra. Fray Gerundio llegó a ser el libro más famoso e importante del momento, una de los mejores obras satíricas aparecidas en la Ilustración, el más leído del siglo XVIII y que sigue vigente en los siglos ulteriores.

Ediciones

Dada la vigencia de esta obra, numerosas ediciones han sido publicadas a lo largo del siglo XIX y numerosos estudios críticos a lo largo del siglo XX.

En 1804, se publicó la segunda edición completa en castellano. Existen ejemplares en la Biblioteca Nacional de Madrid y en Lisboa

En 1813, se publicó, posiblemente, la primera impresión completa realizada en España (Monlau, 1876;Sebold, 1973).

En 1820, se publicó la edición de Barcelona. Es un conjunto en tres volúmenes, con ejemplares en muchas bibliotecas oficiales.

Jurado (1982) informa de que existe un ejemplar en la Biblioteca de Illinois State University. La Biblioteca Nacional de Madrid tiene tres ejemplares con las siguientes signaturas: 1/49675. 1/44614. 1/49675-77.

En 1820 y 1822, se editó la primera edición de la Librería de Ramos -conocida por todos los comentaristas modernos-. Da cuenta Jurado (1982) del ejemplar de la Biblioteca Nacional de Madrid, con la signatura siguiente: 1/14097-99 y 5/8649, incompleto. También existen ejemplares en la New York Public Librery y en la Bibliothèque Nationale de París.

En 1824 se editó en París la edición de la Librería de Cormon y Blanc. Según Sebold (1973), casi se puede asegurar la existencia de un sólo ejemplar.

La novela iba llegando a todas las clases sociales, no sólo en España, sino en toda la Europa culta; en Francia, en Italia, en Inglaterra, por las numerosas traducciones inmediatas a otras lenguas.

En 1772 y en 1773 se publicaron ediciones inglesas e irlandesas. En 1772, la obra se tradujo al inglés. Esta traducción es de Baretti, especial bibliófilo y traductor que trabajaba para los ingleses y que estuvo en España en 1760, el año de la prohibición de la obra. Había querido publicar en Inglaterra un Fray Gerundioen castellano que nunca apareció, pero sí su traducción inglesa, The history of the famous preacher Friar Gerund de Campazas, otherwise Gerund Zotes, Londres, T. Davies and W. Flexney, 1772.

El primer conjunto verdadero completo de imprenta de las dos partes de Fray Gerundio es la publicación en Inglaterra en 1772.

En 1773 se publicaron también numerosas traducciones o imitaciones al alemán.

En 1822 apareció la primera traducción francesa, muy deficiente. Afirma Rodríguez Cepeda (1995) que, a raíz de la censura impuesta a su obra, el impresor Gabriel Ramírez tuvo contactos con impresores franceses para imprimir Fray Gerundio.

Además, la obra de Isla hizo el efecto esperado. M. Ferrer del Río, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, hace un recuento de oradores sagrados, obispos, escritores y académicos que reconocen el cambio operado en la oratoria sagrada y ayudan a su renovación, con sus disposiciones, sus escritos. Entre otros, enumera, Los tempranos efectos del cambio operado al instante por el libro del padre Isla se tocan en la oración fúnebre dicha en las honras de D Agustin de Montiano y Luyando el Marqués de Villena de la Real Academia de la Historia túvola á cargo fray Alonso Cano.

El mismo fray Alonso Cano, que en 1757 aprobaba la Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, reimprimía en 1766 y dedicaba a la Real Academia Española las Oraciones evangélicas del religioso de su misma orden (Ferrer del Río, 1843-1844).

Éxito comercial

A finales del reinado de Fernando VI, en 1758, en el Diario de Febrero de la Gaceta de Madrid, se anuncia: «Libro nuevo: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas. Tomo Primero: su autor Don Francisco Lobón de Salazar, prebytero; se hallará en casa de Morales, mercader de paños en los Portales de Guadalajara (Madrid) y en Zaragoza, en la librería de los Herederos de Mendoza, calle del Coso». En 1756, la novela ya está terminada y se mueve en copias manuscritas. A partir de ese momento, el éxito fue extraordinario, tal como lo había previsto el Padre Isla. La mayor parte de los ejemplares se vendieron en Madrid y otra parte, más pequeña, en provincias. Se agostó el mismo día que salió a la calle. En menos de una hora se vendieron trescientos ejemplares que estaban encuadernados. A las veinticuatro horas se habían vendido ochocientos y nueve libreros se emplearon en trabajar día y noche.

Transmite Ticknor (1823) que, en 1760, el primer tomo se llegó a vender en 25 luises de oro. Según los datos de Glendinning (1977), la primera parte de Fray Gerundio se cotizó en 336 maravedíes (26,5 centavos) en 1758, precio muy alto.

Censura

Fray Gerundio acarreó reprimendas de sus superiores. El 14 de marzo, menos de veinticuatro días después de su aparición, un decreto del Consejo de la Suprema Inquisición ordenaba suspender la impresión de la obra hasta nueva orden. El mismo día eran embargados los ejemplares existentes en la librería de Gabriel Ramírez. Era el comienzo de un proceso que había de durar más de dos años.

En 1759, Carlos III disponía que el libro debía ser condenado porque se burlaba de los frailes. El 1 de septiembre de 1760, fallecido el Papa Benedicto XIV, Roma incluye el libro en el famoso Índice de libros prohibidos. El tomo primero se prohibió en edicto de mayo de 1760; el segundo tomo, en edicto del año 1766. El 10 de mayo de 1760, el Consejo Supremo de la Inquisición, por un solo voto de mayoría, condenó la obra del P. Isla (Fernández Martín, 1978).

Fernández Martín (1978) enumera las acusaciones sobre Fray Gerundio, que se explicitan en estos cuatro capítulos:

  • Doctrina y proposiciones malsonantes, peligrosas, temerarias, arrogantes, irreverentes, escandalosas e impías que se encuentran en el título, la idea y el asunto de la obra y en el texto de las aprobaciones que la acompañan.
  • Proposiciones de doctrinas que contienen detracción, desprecio o injurias hacia los sagrados ministros de la Iglesia y manifiestamente escandalosas, ya por la sustancia de las cosas, ya por el tono sarcástico del autor y de sus aprobantes.
  • Abusos de la Sagrada Escritura. Isla, dicen, ha fabricado e incluido en su obra fragmentos de sermones mucho más audaces y escandalosos que todos los que jamás se han predicado en España.
  • Este libro tiene por finalidad reírse de los frailes, hacerlos ridículos y odiosos: no se olvide que el autor de este libro es un jesuita. De este flanco es del que salió siempre la condena del Fray Gerundio.

Esta prohibición por parte de la Inquisición duró muchos años. El 9 de marzo de 1797, su hermana María Francisca, dirigió una solicitud a Carlos IV pidiéndole que autorizase la edición en España de esta obra, pero sin obtener resultado positivo. Baretti escribe que es muy difícil encontrar copias de la primera parte porque muchos ejemplares habían sido destruidos como consecuencia de la orden de embargo de los impresos existentes.

 

Recepción crítica

Los numerosos escritos que generó y el incalculable número de apologías que suscitó es hoy una fuente de riqueza crítica para determinar y comprender el Fray Gerundio de Isla.

Según Rodríguez Cepeda (1995), tres objetivos fundamentales concurren en la publicación de las ediciones modernas: corregir las numerosas falsas ediciones a causa de la censura con que se han publicado, con el objetivo de establecer una edición que fuera lo más cercana a la original; revelar uno de los temas ineludibles, las influencias entre la obra de Isla y la de Cervantes; y estudiar el registro de lengua en la escritura de la obra. El objetivo de la similitud con Cervantes es significativo, ya que la crítica llegó a pensar y a decir que Fray Gerundio de Campazas era un plagio del Quijote.

  • Ediciones modernas con la finalidad de corregir los errores de ediciones anteriores.

De entre todas las ediciones modernas es necesario destacar a dos críticos, E. Lindsorff y Russel P. Sebold, quienes intentan corregir y subsanar los posibles errores para reproducir con autenticidad la obra de Isla, apoyándose en otros críticos. Para Rodríguez Cepeda (1995), la edición de Rivadeneyra es la edición de Monlau, que le envió a Suecia José María Octavio de Toledo, Jefe del Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios en Madrid y empleado en la Biblioteca nacional.

Los demás críticos, con ediciones más modernas, se apoyarán en estos dos críticos fundadores.

  • Isla y Cervantes. Fray Gerundio de Campazas y el Quijote.

La influencia de Cervantes y el Quijote es ineludible en varios aspectos. Isla había llamado más de una vez a su héroe el don Quijote de los predicadores y había declarado querer seguir las trazas de Cervantes, multiplicando a lo largo de su obra imitaciones.

Rodríguez Cepeda (1995) comenta que, en 1960, el crítico Russel P. Sebold, al editar el Fray Gerundio de Campazas, tuvo que tener en cuenta el Quijote para explicar la novela de Isla. Según Sebold, la síntesis cervantina está incorporada a la estructura del Gerundio, pero la novela de Isla crea un personaje híbrido quijotesco-picaresco.

Otro crítico, J. Benet, intenta a través de tres deducciones establecer una respuesta. No es lo mismo reflexionar sobre don Quijote que sobre el Quijote, no es lo mismo imitar el Quijote que imitar el gesto de Cervantes que reproducir el gesto de Cervantes respecto a la narrativa. Rodríguez Cepeda (1995) opina que Isla imita a Cervantes en aspectos de la composición e intenta calar el gesto satírico de Cervantes.

  • La lengua, la técnica de Fray Gerundio.

Para materializar la situación de la educación de la gente sencilla en España, Isla escribe su Fray Gerundio de Campazas con un lenguaje diferente, híbrido. Por una parte, el gusto por el lenguaje barroco y, por otra, moderno, para poder comunicarse con la sociedad que le rodeaba. Isla buscó en la literatura los modelos más agresivos de la lengua y se alejó de los oradores inútiles que limitaban las fronteras de la expresión en castellano, creando nuevas palabras, neologismos, barbarismos o galicismos. La contundencia de las ideas y la claridad de la lengua eran su objetivo.

También practicó una inmersión en los lugares en los que vivían sus personajes, descubriendo todo un mundo folclórico surtiéndose de refranes y dichos con fuerte carácter semántico, sobre todo en las zonas y localidades castellanas y, en especial, en los alrededores de León y Palencia en los cuales va transcurriendo la novela (Fernández Martín, 1978; Rodríguez Cepeda, 1995).

Las ediciones más importantes del Fray Gerundio de Campazas de Isla son las siguientes:

  • Edición de Edvard Lidforss. Traductor del Quijote al sueco, edita en Leipzig en 1885 Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes en dos volúmenes.
  • Edición de Russel P. Sebold. Entre las ediciones modernas encontramos dos ediciones de Russel P. Sebold, la primera en 1968 y la segunda, más reciente, en 1992 ¾ambas en la editorial Espasa-Calpe¾. La edición de 1968, sigue para la primera parte a la “Colección de Autores Españoles”, Leipzig, 1885, preparada por E. Lidforss, teniendo a la vista la edición príncipe, Madrid, 1758 y la de P.F Monlau, Madrid, 1850. Para la segunda parte había seguido el texto de Lidforss modernizando la ortografía. Había cotejado personalmente el texto de Lidforss con el autógrafo que se guarda en la Biblioteca Nacional. De esta manera corrigió centenares de errores ortográficos y rectificó algunas omisiones de líneas y de párrafos.
  • Edición Espasa-Calpe. La edición de 1975 de Espasa-Calpe, publicada en Madrid en 1975 en 4 tomos, es un rectificado a las ediciones anteriores de Lidforss y de Monlau, con la ayuda del Research Committee de la Universidad de Winsconsin y de la Guggenheim Foundation.
  • Edición de Luis Fernández Martín. Editado en 1978 en Madrid para la Editora Nacional, Fernández Martín utilizó para la primera parte el texto de Lidforss. Para la segunda, siguió un método ecléctico, utilizando las correcciones ortográficas realizadas por Sebold y algunas de las ediciones introducidas por el escritor norteamericano, decantándose por uno u otro texto ¾Monlau, Lidforss o Sebold¾según aquello que el sentido y la corrección gramatical aconsejaran.
  • Edición de José Jurado. Publicada por la editorial Gredos en Madrid del año 1992, la de José Jurado es una edición crítica de la Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotesde Isla.
  • Edición de Enrique Rodríguez Cepeda. Esta edición publicada en Cátedra en 1995 sigue la trayectoria de las ediciones de la tercera etapa de Fray Gerundio. Básicamente, ha adoptado, en primer lugar, la trayectoria iniciada por Lidforss y terminada por Sebold ¾teniendo en cuenta su Apéndice “El manuscrito Baretti”, vol. IV, de su ed. de Fray Gerundio, Madrid, 1964¾. Después incorporó todas las nuevas lecturas incorporadas por Fernández Martín y, sobre todo, la importantísima aportación de la edición de José Jurado.
  • Edición de Joaquín Álvarez Barrientos. Primeramente publicada en 1991 en la editorial Planeta, hoy podemos acceder a la edición digital disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes desde el año 2009.

 

Bibliografía citada

Alborg, Juan Luis, Historia de la literatura española, Madrid, Gredos, 1972, vol. III, p. 256.

Álvarez Barrientos, José, La novela del Siglo XVIII, Madrid, Ediciones Júcar, 1991.

Ferrer del Río, Los españoles pintados por sí mismos, Madrid, I. Boix, 1843-1844.

Fernández Martín, Luis, Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, Madrid, Editora Nacional, 1978.

Forner, Juan Pablo, Obras recogidas y ordenadas por D. Luis Villanueva, Madrid, Imprenta La Amistad, 1843.

Glendinning, Nigel, La Historia de la literatura española, El Siglo XVIII, Barcelona, Ariel, 1977.

Jurado, José, «Ediciones “1758” del “Fray Gerundio de Campazas”», Thesaurus: Boletín del instituto Caro y Cuervo, tomo 37, nº 3, pp. 544-580.

Luengo, Manuel, Memoria de un exilio: Diario de la expulsión de los jesuitas de los dominios del Rey de España (1767-1768), Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2010.

Martínez Ruiz, José, Literatura, folleto primero, Madrid, José Martínez Ruiz, 1895.

Martínez de La Escalera, José, S. J., Crisis de los predicadores y de los sermones: y otros escritos (1725-29) del P. Isla, Madrid, Universidad Pontificia de Comillas, 1994.

Menéndez Pelayo, Marcelino, Historia de las ideas estéticas en España. Siglo XVIII, Madrid, CSIC, 1940.

Monlau, P. Felipe, ed., Obras escogidas del P. Isla. Noticia de la vida y obras del P. Isla, Madrid, M. Rivadeneyra, 1876.

Montero Padilla, José, «El Padre Isla y su época», Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, XXII, nº 48, pp. 5-18.

Rodríguez Cepeda, Enrique, ed., Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, Madrid, Cátedra, 1995.

Sebold, Russel P., ed., Fray Gerundio de Campazas, Madrid, Espasa-Calpe, 1973.

Ticknor, George, Syllabus if a course of lectures on the hystory and criticism of Spanish Literature, Cambridge, University Press, 1823.

Tolrá, Juan José, Compendio histórico de la vida, Madrid, Viuda de D. Joaquín Ibarra, 1803.

Tolrá, Juan José, Compendio histórico de la vida, carácter moral y literario del célebre P. Josef Francisco de Isla: con la noticia analítica de todos sus escritos /compilado por D. Josef Ignacio de Salas, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2011.

 

Otra bibliografía

Álvarez de Miranda, Pedro, Palabras e ideas: el léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760), Madrid, RAE, 1992.

Bricaire de La Dixmerie, Nicolas de, L’Espagne littéraire, Paris, La Librairie économique, 1809.

García Abad, Albano, «Correcciones y nuevos datos sobre la biografía del Padre Isla», Revista de Literatura, tomo 35, nº 69-70, pp. 39-55.

 

Enlaces web

 


 

Responsable: Álvarez Ordóñez, Gemma y Gutierrez Viñayo, F. César.
Gemma Álvarez Ordóñez y F. César Gutiérrez Viñayo son profesores titulares de francés en el Departamento de Lenguas modernas de la Universidad de León, así como doctores y miembros del grupo LETRA e investigadores del proyecto DALCYL.

Revisión: Grupo de investigación LETRA.

Cómo citar y DOI del artículo: 
Álvarez Ordóñez, Gemma y Gutiérrez Viñayo, F. César, «José Francisco de Isla y Rojo, Padre Isla», Diccionario de autores literarios de Castilla y León (en línea), ed. Sergio Rodríguez Nicolás, dir. María Luzdivina Cuesta Torre, coord. Grupo de investigación LETRA, León, Universidad de León, 2020. [En línea] < http://letra.unileon.es/ > [fecha de consulta]. DOI:  https://doi.org/10.18002/dalcyl/v0i27

Editado en León por © Grupo de investigación LETRA, Universidad de León. ISSN 2695-3846.

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